Un experto conferenciante se encontraba en un auditorio repleto de personas dando una charla sobre motivación. En un momento dado, con toda la audiencia pendiente de su discurso, el orador sacó un tarro de cristal de boca ancha y lo llenó de grandes piedras. Cuando ya no cabían más se dirigió al público presente y les preguntó:
-¿Está lleno el tarro?
