Uno es de Sant-Boi, aunque algunos dicen que es de otro planeta. Hay otro de Palma de Mallorca. Y de Santa Cruz de Tenerife. De Madrid. De Badalona. De Córdoba. De Valencia. De Santander. De Mahón. De Barcelona. De Granada. Y hasta uno de Montenegro. Pero todos han hecho piña, todos unidos, todos remando en la misma dirección.
Y sin otra bandera que la de la Selección. Se han dejado el alma. Se han partido la cara por regalarnos este Eurobasket, el tercero ya. Por volver a darnos el mejor ejemplo de lo que es el deporte y la superación. Por llevarnos a los Juegos de Río y por hacer que nos sintamos orgullosos de todos ellos. ¡Gracias, campeones!
