Un dia de lluvia, poco despues de volver a salir el sol, un coche conducido por un padre con sus tres o cuatro hijos (de 6 a 12 años), pasa por encima de un charco que esta al lado de la acera; con tan mala suerte que en ese momento transita por ella un senor de unos 60 anos (con chaqueta y corbata).
¡El salpicón es mayúsculo!. Y el susto del transeúnte no se queda corto.
Un observador piensa que es el momento en el que el coche pondrá pies en polvorosa y, aunque preocupados, saldrán las carcajadas nerviosas y sorprendidas de los ocupantes.

