En sus ratos libres en Valencia, al arzobispo Osoro le gustabapasear hasta la basílica de la Virgen de los Desamparados y ponerse a confesar, o acercarse a la zona del río, el gimnasio de los valencianos, para dar una vuelta y charlar con unos y otros.
Usa del whatsapp para poder comunicarse mejor con los jóvenes y, si alguien va a verle, es fácil que acabe tomándose una coca cola con él, como si el arzobispo no tuviera prisa, ni ninguna tarea pendiente en la agenda. Dicen quienes conocen a don Carlos que vive para los demás y, por eso, es tan feliz
