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martes, 29 de diciembre de 2020

¡Y la magia funcionó!

 

Joseba es profesor. Durante el confinamiento atendía las clases online y, al no poder salir de casa, le quedaban algunos momentos libres... que aprovechó para retomar su afición por los trucos de magia, que supusieron un momento de entretenimiento para muchas familias.

Los juegos de cartas son una de mis aficiones. ¿Desde cuándo? Pues desde 1961... ¡nací ese año! Hasta hace unos meses los hacía, con más o menos éxito, en algunas reuniones familiares y alguna otra ocasión especial. “Aquí tenemos una baraja y vamos a ver qué pasa”. Así empezaba. Una de esas ocasiones, que además deseaba que llegase, era un fin de semana de principio de curso que pasaba con padres y alumnos de mi curso... Como se deduce de esto me dedico a la enseñanza y trabajo en Montecastelo, un colegio de Vigo.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Alejandro Magno: Lloro porque ya no hay nada más que desear

 
Lloro porque ya no hay más que desear, dijo Alejandro Magno cuando creía que ya había conquistado todo el mundo. Reflexionemos sobre el bien y el placer.

Montecarlo es uno de los grandes premios de Fórmula Uno más espectaculares. Se trata de un circuito urbano, en medio del glamour de una de las ciudades más bellas del Mediterráneo. Al circular entre las calles, resulta muy difícil adelantar, porque las vías son estrechas. Por eso, al final, suele resultar tan espectacular en el ambiente como pobre en la carrera, porque con dificultad hay cambios durante la competición. Eso sí, cuando sale una buena carrera... es espectacular como pocas.

   La ciudad se llena de curiosos y espectadores. Alquilar un balcón, unos 1.500 € por persona. Una casa asciende a cifras astronómicas: una sola jornada vale más que el salario anual del 80% de la población mundial. Y todo por ver pasar veinte coches a doscientos kilómetros por hora. Es comprensible la satisfacción que eso debe provocar en el aficionado al automovilismo, es innegable pero... ¿es suficiente? ¿No representa más bien el ansia desenfrenada de dar satisfacción al corazón por un camino equivocado?

domingo, 19 de septiembre de 2010

Los secretos de la magia

Mi afición por la magia ha estado siempre presente en mi vida. Mi hermano, que ahora se dedica profesionalmente a ello, nos contagió desde pequeño este hobbie a toda la familia. Se pasaba el día diciendo: “Mira a ver qué tal me sale…” y claro, al mirar se acaba aprendiendo.

La magia, el ilusionismo, es una profesión muy bonita, porque consigues con ella crear ilusiones, hacer que la gente disfrute y se sumerja en un mundo en el que pueda, al menos durante un rato, olvidar sus preocupaciones, descansar… Como en las películas, se puede hacer todo lo que uno quiera: que con un sólo chasquido de dedos se ordenen los juguetes, mirar un cuadro y aparecer dentro de él…, y esto delante de tus propios ojos. La magia es hacer feliz a la gente.

Es lo mismo que pretendo conseguir con mi trabajo. Soy numeraria auxiliar y atiendo la administración de un centro del Opus Dei. Con el cuidado de mil detalles que pasan desapercibidos a los ojos de la gente, como pasa con los trucos de la magia, puedo ¡sorprender!, hacer que la gente llegue a su casa y se encuentre a gusto, se olvide de todo lo que tiene que hacer, por un momento, y pueda pasar un estupendo rato en familia.

Decía un mago conocido, que uno no dedica a esta profesión para hacerse famoso o ganar mucho dinero, sino porque disfrutas haciendo algo que hace gozar a los demás. Yo pienso que este ideal tendría que estar presente no sólo en el trabajo, sino en todos los momentos de la jornada de cualquier persona. Esto lo aprendí de San Josemaría. Siempre me llamó la atención una frase suya que pienso que está presente en muchas de sus enseñanzas, dichas de una u otra manera: "Darse al servicio de los demás es de tal eficacia, que Dios lo premia con una humildad llena de alegría".

OPUSDEI.ORG
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