Muchas de ellas las cuenta en su último libro autobiográfico Anécdotas de una vida apostólica (Ediciones De Buena Tinta) y marcan la fuerza de un persona lleno de simpatía pero que no cedía nunca al "qué dirán" ni lo "políticamente correcto". Recogemos algunas en sus propias palabras.
1- Encuentro con Anthony de Mello: "Lo que tú dices me huele a budismo"
»En una ocasión hice un cursillo con Tony de Mello en la Casa de Ejercicios La Inmaculada del Puerto de Santa María. Estaba enseñándonos a reconcentrarnos para hacer oración. Yo le dije públicamente:
»—Mira, Tony, yo para hablar con Dios no tengo que perder una hora notando el aire que me entra por la nariz al respirar, o las palpitaciones del corazón en el dedo gordo del pie. Yo entro en la capilla, me pongo de rodillas, y antes de un minuto estoy hablando con Dios.
