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lunes, 21 de noviembre de 2016

Lo que el ojo no ve

Había una sección de un popular programa de fútbol, dedicado a analizar los partidos de liga disputados la jornada precedente, que se llamaba «Lo que el ojo no ve» –ignoro si todavía existe tal sección, pero fue muy famosa en los años noventa y principios del dos mil–. En ese espacio del programa se ofrecían detalles o aspectos de la jornada que habrían pasado inadvertidos de no ser porque con una cámara los habían buscado e inmortalizado. 

lunes, 26 de mayo de 2014

Hacer el avión

   Porque estamos contentos, porque queremos despegar de lo de aquí abajo, y no quedarnos en los problemas, en las discusiones, en las dificultades, en lo que no va...

Queremos sobrevolar lo de aquí abajo, y ver todo con esa visión sobrenatural, con los ojos amorosos de Dios.Verás como cambia todo, y en lugar de dificultades, verás oportunidades, retos, ocasiones de dar lo mejor de ti mismo. Y los madridistas con la Champions sí que hacemos el avión... con ganas.


Jaime Sanz

domingo, 19 de enero de 2014

Mirar siempre el lado bueno de las cosas

   Es lo que hace siempre esta compañía de bebidas en sus anuncios. Y lo tenemos que hacer nosotros, porque si no... El Papa lo hace en la Exhortación Apostólica en todos y cada uno de sus 288 puntos. Y dijo que iba a ser breve...



Jaime Sanz


domingo, 3 de octubre de 2010

SE SUBE BAJANDO

   Manuel, un enfermo de un hospital psiquiátrico, llama la atención porque nunca se queja de nada. Su cabeza no está enferma, sino su cuerpo, que sufre parálisis total desde hace muchos años. En buena lógica no debería estar en ese centro hospitalario, pero -cosas de la vida- allí ha quedado abandonado a su suerte después de haber rodado por otros establecimientos del mismo género. Él está siempre contento, y siempre elude la compasión.

   Durante años lo han tenido en una habitación, "aparcado" delante de una pared. Desde su silla de mala manera logra ver, mirando de reojo, un retalito de cielo a través de la ventana que justo entra dentro de su campo visual. Pero un enfermero nuevo, algo más humanitario que los demás, toma la iniciativa de acercarlo a la ventana y de colocarle un espejo inclinado para que pueda ver el patio desde su silla. El bueno de Manuel dice:

-No se moleste, no hace falta. Dios es tan bueno que hace que de vez en cuando vea un pájaro.

En cierta ocasión el doctor Vallejo-Nágera logra que le explique el secreto de esa serenidad de ánimo. Le cuenta Manuel:
-Un día leí unos versos, no me acuerdo del autor. Explican muy bien lo que hay que hacer: "Baja, y subirás volando / al cielo de tu consuelo, / porque para subir al cielo / se sube siempre bajando".

Cfr. J. A. Vallejo-Nágera, Concierto para instrumentos desafinados

sábado, 6 de marzo de 2010

HISTORIA DE DOS CIUDADES



Un viajero que se aproximaba a una gran ciudad le preguntó a una mujer que se encontraba a un lado del camino:

-¿Cómo es la gente de esta ciudad?

-¿Cómo era la gente del lugar de donde vienes?- Le inquirió ella a su vez.

-Terrible- Respondió el viajero. -Mezquina. No se puede confiar en ella. Detestable en todo los sentidos.

-¡Ah!-, Exclamó la mujer. -Encontrarás lo mismo en la ciudad a donde te diriges.

Apenas había partido el primer viajero cuando otro se detuvo y también preguntó acerca de la gente que habitaba en la ciudad cercana.

De nuevo la mujer le preguntó al viajero por la gente de la ciudad de donde provenía.

-Era gente maravillosa; honesta, trabajadora y extremadamente generosa. Lamento haber tenído que partir.- Declaró el segundo viajero.

La sabia mujer le respondió: -Lo mismo hallarás en la Ciudad adonde te diriges.

Se puede entender la anécdota como un elogio a la visión positiva: tratar de ver el lado bueno de las personas y las realidades humanas. La visión positiva alcanza su cenit cuando le pedimos a Dios que nos regale la suya: la visión amorosa con la que el Creador contempla a sus hijos los hombres