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martes, 25 de enero de 2022

Leche, Manteca y Harina

Hace un tiempo leí la historia de un sacerdote que asistió a un desayuno para hombres en una zona rural.

El grupo le había pedido a un viejo granjero, que hiciera la oración antes del desayuno.

El granjero comenzó:

Señor Dios, odio el suero de leche...

El sacerdote abrió un ojo para mirar al granjero y preguntarse: 

¿Qué está haciendo?

El granjero siguió diciendo en voz alta:

Señor, odio la manteca de cerdo...

Ahora el sacerdote estaba cada vez más preocupado.

martes, 13 de octubre de 2020

Me pongo totalmente en las manos de Dios

“De lo que estoy cierto es de que Dios no me abandonará sin culpa mía. Por esto, me pongo totalmente en manos de Dios con absoluta esperanza y confianza. 

Si a causa de mis pecados permite mi perdición, por lo menos su justicia será alabada a causa de mi persona. Espero, sin embargo, y lo espero con toda certeza, que su bondad clementísima guardará fielmente mi alma y hará que sea su misericordia, más que su justicia, lo que se ponga en mí de relieve. (…) Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor.”

(Sto. Tomás Moro, Carta escrita en la cárcel a su hija Margarita)


lunes, 27 de abril de 2020

Los llevé al infierno por el miedo

 C.S Lewis (1898.1963), escribió este libro. En él, un diablo mayor se escribe con su sobrino, un diablo joven, aconsejándole cómo tentar a los hombres. Inspirándose en esta publícación se relata lo siguiente: 

"- ¿Y cómo lograste llevar tantas almas al infierno en aquella época?
- Por el miedo.
-- Ah, sí. Excelente estrategia; vieja y siempre actual. ¿Pero de qué tenían miedo? ¿Miedo a ser torturados? ¿Miedo a la guerra? ¿Al hambre?

- No. Miedo a enfermarse.
- ¿Pero entonces nadie más se enfermaba en esa época?
- Sí, se enfermaban.
- ¿Nadie más moría?
- Sí, morían.

miércoles, 8 de abril de 2020

Los errores de Dios

Es momento para reflexionar sobre esa gran verdad consoladora: Dios es mi Padre, Dios es infinitamente Padre. Su amor y misericordia hacia mi son infinitas, aunque yo no acabe de comprenderlo.

Hay muchos que se moldean su propio dios acomodado a sus circunstancias y necesidades; en sintonía con sus sentimientos. Cuando la vida se les tuerce (no sale de acuerdo con sus deseos o predicciones) entonces se enfadan con su dios: dios ha cometido un error, se dicen antes de entrar en una tremenda depresión y de amenazar a Dios con quitarse la vida por Su culpa
Pero los que están fallando son ellos.
Me hallaba de vacaciones por la bellísima Irlanda visitando Monasterboice, el monasterio cisterciense más antiguo de la Isla, en el condado de Loath. En el cementerio, de entre las lápidas antiguas y modernas, hay una llamativa por la fuerza del mensaje de la inscripción. Es la tumba de una niña de 12 años.

martes, 7 de abril de 2020

«¿Rendirse? Jamás. Dios saca siempre algo bueno»



Antonio trabajaba vendiendo ropa, pero el negocio quebró. Probó con la venta de autos de colección y tampoco le fue bien. Se lanzó con la agricultura, pero una plaga les hizo perder una cosecha. En 2017 el Huracán María arrasó con todo. A los diez días no tenía absolutamente nada: ni agua, ni luz, ni alimento para sus hijos. Aprendió de san Josemaría a confiar en Dios y seguir hacia adelante.

jueves, 9 de enero de 2020

El anillo

Vengo maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no hago nada bien, que soy torpe, nadie me quiere. ¿Cómo puedo mejorar?, ¿qué puedo hacer para que me valoren más? 
El maestro le dijo:
 -Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizá después…
Y haciendo una pausa agregó:
 -Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y tal vez después pueda ayudar.

viernes, 30 de agosto de 2019

El verdadero valor del anillo


Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.
– Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro?. 

¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
– ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después… Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

viernes, 14 de junio de 2019

Las huellas en la playa

… me dejas sólo. ¿Por qué, Señor…? ¿Dónde estás ahora?
El pescador solitario había escogido su camino por vocación. Su vida de soledad y silencio era deseada… El mar, la arena, la barca, el cielo, la pesca… todo le hablaba de Dios y le servía para comunicarse con Él.
Un día, tuvo la audacia de pedir al Señor un signo claro y evidente de su presencia y compañía constante: −Señor, hazme ver que Tú siempre estás a mi lado. Dame el don de experimentar cómo me amas. Y el gozo de saber que caminas conmigo…

jueves, 19 de abril de 2018

Un niño pregunta al Papa Francisco si su padre, ateo, está o no en el Cielo



Durante la visita del Papa Francisco a la parroquia de San Pablo de la Cruz, en la periferia de Roma, tuvo lugar una tertulia entre el Pontífice y los feligreses en la que la intervención de un niño de unos diez años y voz quebrada por el llanto llamó la atención.

domingo, 14 de agosto de 2016

La alegría de Razumikin

Mató a la vieja. No te destripo nada: es el comienzo de la novela. Raskolnikov, protagonista de Crimen y Castigo, asesinó fríamente a su inmisericorde arrendataria. Frecuentaba desde hacía algún tiempo esa vivienda casi infrahumana, pero no podía hacer frente a los pagos impuestos por la cruel señora. Perdió la razón: no podía más… y mató a la vieja.

Esta obra maestra de Dostoievski nos cuenta la lucha de un hombre y su conciencia. Vale la pena leerla. En el conjunto de peripecias sufridas por Raskolnikov, aparecen infinidad de personajes perfectamente descritos: su físico, su personalidad, la conciencia, los gustos… todo. 

Unos coléricos, otros mansos; unos cuerdos, otros locamente perdidos… Leer esas páginas significa contemplar un magnífico desfile de tipos de personalidad y modelos de vida. 

sábado, 8 de agosto de 2015

Jünger y los optimates

Vivir ciento tres años es garantía de multitud de experiencias. Dos guerras mundiales, un premio Goethe como mejor escritor de la lengua alemana, soldado, literato, refinado asistente a tertulias y convenciones, todo eso y mucho más ilustra la vida que Ernst Jünger entregó, pocos meses después de su conversión a la fe católica, el 17 de febrero de 1988.

Durante lo años 30 del siglo pasado, Jünger se posicionó abiertamente contra la ideología nazi. Llegó incluso a participar en el atentado que trató de dar muerte a Hitler. Después de haber defendido durante años a su patria, se avergonzó de ella después de conocer el programa nazi de exterminio judío, y llegó a afirmar que «el uniforme, las condecoraciones y el brillo de las armas, que tanto he amado, me producen repugnancia».

En su obra «Sobre los acantilados de mármol», Jünger presenta a un personaje cuya norma de vida nos resulta inspiradora. Otón trataba a todos los seres humanos que se le acercasen «como hallazgos raros descubiertos en una caminata. Le gustaba calificar a los humanos de “optimates”, palabra con la cual quería indicar que a todos es preciso contarlos entre la nobleza genuina de este mundo y que cada uno de ellos puede obsequiarnos con las dádivas más excelsas. Tomaba a los seres humanos como si fueran vasijas de lo maravilloso y a todos les reconocía derechos de príncipes, como a imágenes excelsas. Y realmente yo veía cómo todas las personas que se acercaban a él se abrían cual plantas que despertasen de un sueño invernal; y no es que se hicieran mejores, sino que se hacían más ellas mismas»[1].

martes, 20 de marzo de 2012

CÓMO CRECER

   Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca. 

   El rey preguntó: ¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío? No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda". Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mírate a ti mismo. No hay posibilidad de que seas otra persona. Puedes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por ti, o puedes marchitarte en tu propia condena..."

   Conocerte bien, aceptarte como eres, crecer en autoestima. Una anécdota que ayuda a pensar en esa dirección. Reconocer a Dios como Padre y sabernos hijos suyos en todo momento ayuda a reaccionar como la fresia. 

ANECDONET

martes, 18 de octubre de 2011

Complejo de superioridad

San Josemaría
    Un día de 1968, en Roma, una universitaria italiana le pregunta: "Padre, ¿cómo se puede conciliar la humildad con el aplomo y el complejo de superioridad que un cristiano necesita para remover el mundo?".

    — Mira, hija mía, yo tengo tres doctorados... y soy viejo.... luego algo tengo que saber. Pero, cuando me presento delante de Dios, reconozco que soy un borriquillo. Frente a Dios no sé nada, no valgo nada, no puedo nada... Él, en cambio, es Sabiduría, Potencia suma... ¡y es mi Padre! Sin Él, tengo un gran "complejo de inferioridad" . Pero con Él, con su ayuda ¡lo puedo todo! Soy hijo suyo, y tengo su sabiduría, su Poder. Y digo con san Pablo: omnia possum in eo qui me confortat, todo lo puedo en Aquel que me da fuerzas.

   "Tengo este  "complejo de superioridad" para servir, para servir a los demás sin que se note, sin hacer sentir este servicio,  este trabajo, y por amor de Dios. El  "complejo de superioridad" es una manifestación clarísima de humildad: sin Dios no puedo hacer nada, con Él puedo ¡todo lo que es bello, luminoso, grande. . . ! "


   Sin fingimientos, tiene un pobre concepto de sí. Se considera "instrumento inepto, ciego, sordo", un pecador que vive entre santos", "un bobo muy grande, que no acaba de aprender las lecciones que Dios le da", "un cero", "nada, ¡la nada!".


Pilar Urbano, El hombre de Villa Tevere, p. 339-340

miércoles, 20 de abril de 2011

CONSTRUIR BIEN

   Fotos de Machu Picchu
Esta foto de Machu Picchu es cortesía de TripAdvisor

   Una ciudad perdida, a unos 2.300 metros de altitud, desconocida para los conquistadores españoles, ésa es Machu Pichu, ciudad sagrada de los incas. La descubre el 24 de julio de 1911 el doctor Hiram Bingham, que va al frente de un grupo de especialistas en topografía y biología.

   Sorprenden los grandes bloques de piedra, unidos unos con otros... No son lisos, sino con superficies curvas, helicoidales, que se juntan con otros exactamente iguales. Los incas emplearon la misma técnica antisísmica que los modernos arquitectos. Y ahí está, con el pasar de los siglos, en  aquel territorio tan propicio para el terremoto, la ciudad incaica.

   Para el cristiano, el fundamento sólido, lo que le mantiene en pie aunque le sacuda la vida espiritual algún terremoto, es el saberse hijo de Dios. Un fundamento a prueba de vaivenes y movimientos sísmicos. Y es bien antiguo: como el mismo Evangelio.

J. EUGUI

miércoles, 2 de febrero de 2011

LE HABÍAN LLAMADO DE TODO

   Dead man walking, en castellano, "Pena de muerte", es una excelente película que plantea la lucha de un hombre por evitar la muerte a la que ha sido condenado y su aceptación final. Mathew Poncelet -encarnado por el actor Sean Penn, premio Oso de Plata en el festival de Berlín de 1996- ha sido condenado a la pena capital por doble asesinato y violación. 

   Poco antes de que se cumpla la sentencia, acude a una religiosa, la hermana Helen -Susan Sarandon, Óscar a la mejor actriz en 1996- para que le ayude a conseguir una conmutación de la pena capital por cadena perpetua. La religiosa batalla cuanto puede por salvarle de la inyección letal, pero no logra impedir la ejecución; en cambio, sí obtiene de Mathew el arrepentimiento y el acercamiento a Dios. Uno de los momentos más impresionantes de la película es cuando la monja le recuerda que es hijo de Dios. Se ve cómo el rostro de Mathew se ilumina. Comenta con emoción:
   -Es la primera vez en mi vida que me llaman hijo de Dios. Hasta ahora me habían llamado hijo de muchas cosas..., pero ¡hijo de Dios!
   La filiación divina es la esencia profunda de la persona humana. Quien no sabe que es hijo de Dios no se conoce. Esta verdad sólo puede conocerse acercándose a Jesucristo, como Juan Pablo II y  San Josemaria (entre otros santos) explicaron tantas veces.

martes, 11 de enero de 2011

LOS TRES MONTAÑEROS

   Una vez un grupo de tres hombres se perdieron en la montaña y había solamente una fruta para alimentarlos, cuando desfallecían de hambre. Se les apareció Dios y les dijo que probaría su sabiduría y que dependiendo de lo que mostraran les salvaría. Les preguntó entonces el Señor qué podían pedirle para arreglar aquel problema y que todos se alimentaran....

   El primero dijo:
- "Queremos tener mas comida"
   El Señor contestó que era una respuesta sin sabiduría, pues no se debe pedir a Dios que aparezca mágicamente la solución a los problemas sino trabajar con lo que se tiene.

   Dijo el segundo entonces:
- "Entonces haz que la fruta crezca para que sea suficiente",
 A lo que el Señor contestó que no, pues la solución no es pedir la multiplicación de lo que se tiene para arreglar el problema, pues el ser humano nunca queda satisfecho y por lo tanto nunca sería suficiente.

   El tercero dijo entonces:
- "Mi buen Dios, aunque tenemos hambre y somos orgullosos, haznos pequeños a nosotros para que la fruta nos alcance".
   El Señor repuso:
- "Has contestado bien, pues cuando el hombre se hace humilde y se empequeñece delante de mis ojos, verá la prosperidad".

   Estamos acostumbrados, a que otros arreglen los problemas o a buscar la salida fácil, siempre pidiendo al Señor que arregle todo sin cambiar o sacrificar nada por nuestra parte. Por eso muchas veces parece que Dios no nos escucha pues pedimos sin dejar nada de lado y queriendo siempre salir ganando. Muchas veces somos egoístas y siempre queremos de todo para nosotros.

La forma de pedir al Señor es reconocernos débiles, y ser humildes dejando de lado nuestro orgullo. Y percibiremos que, al humillarnos y ser mansos de corazón y desprendidos de lo material, el Señor nos escucha siempre.

INTERROGANTES.NET

miércoles, 5 de enero de 2011

LA GRAN TRAGEDIA

   Ramón García de Haro, profesor de Teología Moral en Roma, refiere en Amor y sexualidad que un día durante una cena con Juan Pablo II, en la que participaban otras personas -celebraban el primer acto académico del Instituto de Estudios sobre el matrimonio y la familia-, oyó, en un momento de silencio, que el Papa decía en voz baja, hablando consigo mismo o quizá hablando con Dios: "La tragedia del hombre actual es que se ha olvidado de quién es" (l'uomo non sa più chi è).

   Esta es la gran tragedia: perder de vista la condición de persona, de ser hecho a imagen y semejanza de un Dios personal, y el haber sido llamado a ser hijo de Dios, imagen del Hijo, imagen de quien es "imagen del Dios invisible" (Col 1,15); es olvidar la propia dignidad.

J. EUGUI

domingo, 3 de octubre de 2010

SE SUBE BAJANDO

   Manuel, un enfermo de un hospital psiquiátrico, llama la atención porque nunca se queja de nada. Su cabeza no está enferma, sino su cuerpo, que sufre parálisis total desde hace muchos años. En buena lógica no debería estar en ese centro hospitalario, pero -cosas de la vida- allí ha quedado abandonado a su suerte después de haber rodado por otros establecimientos del mismo género. Él está siempre contento, y siempre elude la compasión.

   Durante años lo han tenido en una habitación, "aparcado" delante de una pared. Desde su silla de mala manera logra ver, mirando de reojo, un retalito de cielo a través de la ventana que justo entra dentro de su campo visual. Pero un enfermero nuevo, algo más humanitario que los demás, toma la iniciativa de acercarlo a la ventana y de colocarle un espejo inclinado para que pueda ver el patio desde su silla. El bueno de Manuel dice:

-No se moleste, no hace falta. Dios es tan bueno que hace que de vez en cuando vea un pájaro.

En cierta ocasión el doctor Vallejo-Nágera logra que le explique el secreto de esa serenidad de ánimo. Le cuenta Manuel:
-Un día leí unos versos, no me acuerdo del autor. Explican muy bien lo que hay que hacer: "Baja, y subirás volando / al cielo de tu consuelo, / porque para subir al cielo / se sube siempre bajando".

Cfr. J. A. Vallejo-Nágera, Concierto para instrumentos desafinados

miércoles, 3 de marzo de 2010

¡CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE!


Cuentan que un alpinista desesperado por conquistar el Aconcagua, inició su travesía despues de años de preparación. Pero quería la gloria para el solo, por lo tanto subió sin compañeros.

Empezó a subir y se fue haciendo más tarde y más tarde. No se preparó para acampar, sino que siguió subiendo decidió a llegar a la cima, hasta que se hizo la oscuridad.
La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña; ya no podía ver absolutamente nada. Todo era negro, visibilidad cero, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.

Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros.. de la cima, resbaló y se desplomó por los aires... Caía a una velocidad vertiginosa solo podia ver veloces manchas mas oscuras, que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad...

Seguía cayendo... y en esos angustiosos momentos, le pasaron por su mente todos los gratos y no tan gratos momentos de su vida. Pensaba que iba a morir, sin embargo de repente sientió un tirón muy fuerte que casi lo partió en dos....Sí, como todo alpinista experimentado, habia clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura. Después de un momento de quietud suspendido por los aires, gritó con todas sus fuerzas: "AYÚDAME, DIOS MIO!!!"

De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó: "¿QUÉ QUIERES QUE HAGA, HIJO MÍO?"
"Sálvame, Dios Mío".
"¿REALMENTE CREES QUE TE PUEDO SALVAR ?"
"Por supuesto, Señor"
"ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE..."
Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y reflexionó.
Cuenta el equipo de rescate que el día siguiente encontraron colgado a un alpinista muerto, congelado, agarrado fuertemente con las manos a una cuerda..
A TAN SÓLO DOS METROS DEL SUELO...

La anécdota imaginaria puede invitar a la desconfianza en Dios, me comentaba un alumno, hace unos días, cuando se la conté. La historia está contada así para impresionar, le dije. La realidad es que tendemos a tener una excesiva confianza en nuestras fuerzas y a desconfiar de Dios cuando nos desbordan los acontecimientos. Reflexionemos sobre nuestra grandeza: somos hijos de Dios. Y recordemos las palabras del Señor:

«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y todo el que busca, encuentra; y al que llama se le abrirá. O ¿quién hay entre vosotros, al que si su hijo pide un pan le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una culebra? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los Cielos dará cosas buenas a quienes le pidan?». (Mateo 7, 7-12)