«Los trabajadores humanitarios no somos un objetivo». Bajo este lema, la Cruz Roja lanzó hace solo unos meses una campaña de concienciación para detener la ola de asesinatos y secuestros que sufre el personal que desarrolla su labor en zonas de conflicto. Ayer, Lorena Enebral, fisioterapeuta de 38 años, fue asesinada en el centro de rehabilitación de Mazar-i-Sharif (Afganistán) en el que trabajaba desde el año pasado. Fue uno de sus pacientes el que la mató.
Gestionado por la Cruz Roja, el centro de Mazar-i-Sharif atiende a mutilados de guerra y discapacitados, y es uno de los siete establecimientos abiertos por la organización en Afganistán, donde atiende a decenas de miles de pacientes.
