Ayer celebré la boda de mi sobrino Angel con Carmen y el bautizo de su hija Lucía en la parroquia sevillana de San Bernardo. Alegría inmensa para toda la familia.
La fotografía es de Londres, donde viven, el verano pasado. Os acompaño las reflexiones que les dedique, base de mi homilía.
Con una copa de vino en la mano comienza Jesús la proclamación del Evangelio en su vida pública.
Con su presencia, bendice a los contrayentes y comienza a instituir el sacramento del matrimonio. El vino que les regala es símbolo de la fuente de gracias y bendiciones que el Señor derrama a través del sacramento sobre los esposos.
