Tras el devastador sismo, surgen las historias de las miles de personas que decidieron salir a las calles con una sola idea en mente: ayudar.
19 de septiembre, 1.15 pm. Primero, ponerse a salvo. Después, el miedo y la confusión de los primeros minutos. Por fin, la información empieza a fluir: los daños son graves.
Miles son las personas atrapadas o en peligro, pero millones las que están dispuestas a ayudar. En torno a los edificios derrumbados y a las zonas destruidas, los adultos que aún recuerdan el terremoto del 85 y los jóvenes para quienes este es el primero en el que se unen para trabajar.
