Así han hecho los santos, y así es como Franz Jägerstatter se convirtió en un punto de luz, un signo de esperanza, en la oscuridad desoladora del tiempo que le tocó vivir.
No podía jurar plena obediencia a un gobierno como el de Hitler. No podía luchar una guerra injusta. No podía mentir. El sacerdote que le acompañó en los últimos momentos recordaba que “vivió como un santo y ha muerto como un héroe”.
No podía jurar plena obediencia a un gobierno como el de Hitler. No podía luchar una guerra injusta. No podía mentir. El sacerdote que le acompañó en los últimos momentos recordaba que “vivió como un santo y ha muerto como un héroe”.
La figura de Franz Jägerstätter ha dado la vuelta al mundo gracias a la conmovedora película de T. Malick, A Hidden Life. La cinta es verdaderamente impresionante, pero la vida de este granjero austriaco lo es mucho más. Lo ponen de relieve sus cartas y escritos, que se pueden leer en inglés, en este interesante libro.















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