Hubo un día terrible en que el odio convocó a una reunión a todos los sentimientos nefastos del mundo.
Y cuando todos estaban reunidos, dijo el odio:
“Los he reunido aquí porque quiero con todas las fuerzas matar al amor”.
Y trataron de matarlo el mal carácter, la ambición, los celos, la frialdad, el egoísmo, la indiferencia, la enfermedad. Ninguno logró el propósito.
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viernes, 18 de enero de 2019
martes, 29 de mayo de 2018
El tiempo no soluciona los problemas
Son muchos los que confían en que el tiempo arregla las cosas. Pero todos acabamos obteniendo la certeza de que hay que enfrentarse con el mal, atajarlo y vencerlo. Luego, efectivamente, el tiempo cura las heridas, que acaban cicatrizando.
Por ejemplo:
- Pasar página en la vida (ese regalo del cielo) sólo es posible enfrentándose a las causas de lo ocurrido. De otra manera se cumple el adagio de G. Marx: "Una conciencia tranquila es síntoma de una mala memoria".
- La formación de los hijos y de todos en el hogar, pasa por la necesidad de la coherencia. Simetría de ideas, unidad y sinceridad de vida. Replanteamiento de cómo se ponen las reglas y por quien. Replanteamiento del uso y presencia de la televisión. Continúa con un ejemplo gráfico y real de que el tiempo no soluciona los problemas. Un cocodrilo devora a un niño de 9 años en Australia
Por ejemplo:
- Pasar página en la vida (ese regalo del cielo) sólo es posible enfrentándose a las causas de lo ocurrido. De otra manera se cumple el adagio de G. Marx: "Una conciencia tranquila es síntoma de una mala memoria".
- La formación de los hijos y de todos en el hogar, pasa por la necesidad de la coherencia. Simetría de ideas, unidad y sinceridad de vida. Replanteamiento de cómo se ponen las reglas y por quien. Replanteamiento del uso y presencia de la televisión. Continúa con un ejemplo gráfico y real de que el tiempo no soluciona los problemas. Un cocodrilo devora a un niño de 9 años en Australia
viernes, 18 de noviembre de 2016
La debilidad de Fedor Karamazov
Hablamos de Fedor Karamazov delineado por Dostoyevski en su novela Los hermanos Karamazov. Fedor, el padre de los hermanos que dan título a la novela, tiene tres hijos de dos matrimonios y un cuarto ilegítimo del que se rumorea es también progenitor. Está sumido en el alcohol y se deja llevar por la sensualidad sin ningún freno, es también avaro y oportunista.
Querría ser de otro modo, conserva la noción de bondad y de santidad, inclinándose ante ella cuando la reconoce en otros, pero carece de voluntad para enderezarse. A sus más de cincuenta años se ve preso de la esclavitud de sus debilidades.
jueves, 21 de abril de 2016
Dos citas célebres y una rana
Salvo que seas muy joven, te acordarás de “El Caso“. Me refiero a ese semanario especializado en sucesos, en crímenes y otros episodios trágicos o escandalosos, que cerró a finales de los años noventa. Iba a decir que fue víctima de la competencia desleal.
Fuera bromas, la realidad es que hoy no necesitamos un medio especializado en la materia. Te asomas a cualquier generalista y tienes ración más que suficiente. Puedes “comer” hasta que te den arcadas. Si es que no te han dado simplemente leyendo “el menú”. No necesitamos un periódico monográfico especializado en narrar el horror, el drama y el escándalo. Y lo malo es que acabamos acostumbrándonos a todo. Déjame que te cuente la historia de la rana... y te lea dos citas célebres.
jueves, 4 de septiembre de 2014
El vigilante del museo
Comentaba hace años un vigilante del museo del Prado a un amigo: "Llevo tantos años trabajando en el museo que cuando paso una y otra vez antes los cuadros de la pinacoteca tengo que repetirme para mis adentros que protejo un tesoro extraordinario.
Probablemente, por falta de sensibilidad artística y por la rutina de haber recorrido miles de veces esas salas me he acostumbrado a no valorar tanta belleza. Por eso me repito una y otra vez: esto es un tesoro que debes custodiar con celo aunque muchas veces tu insensibilidad y costumbre te impida apreciarlo".
La confidencia del vigilante es muy aleccionadora para todos. Para mantener vivos los amores que tenemos todos. A la familia, a los amigos...
Los cristianos disponemos de un tesoro extraordinario: la Eucaristía. No es un recuerdo. De modo misterioso pero real nuestro Dios ha realizado el portento. Escondido a nuestra sensibilidad está realmente presente Jesucristo, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Y me gusta recordar las palabras de San Josemaría:
sábado, 22 de octubre de 2011
VENTAJAS DEL DIAPASÓN
Se refiere al hecho de que cuando varias personas están cantando sin acompañamiento de instrumento musical -por ejemplo, un órgano-, existe una tendencia constante a bajar el tono; la voz baja cada vez más y más. Por eso, si el coro no está acostumbrado a cantar sin acompañamiento, el director suele tener un diapasón escondido con el que de vez en cuando da una pequeña señal, para recordar que deben dar una nota más alta de la que están cantando.
Cuando la vida cristiana empieza a languidecer, hay que sacar la conclusión de que necesitamos un diapasón que eleve el tono inmediatamente. El diapasón puede ser, por ejemplo, tomar el Evangelio y meditar sobre la Pasión del Señor.
Una interesante observación debida a R. Knox, en Ejercicios para seglares.
jueves, 29 de abril de 2010
EL SAPO Y EL AGUA
En Castellano se llama huevón al que no tiene iniciativa y está atrapado por la pereza. En la cama tiene un pulpo que le abraza. Todo el hierro que ha tomado en su vida (lentejas etc.) lo tiene almacenado en el trasero... y el sillón delante de la TV es un poderoso imán. Una persona que ni pide permiso, ni pide perdón... simplemente su filosofía es retrasar: su ley es no tomar decisiones. El Señor Pérez-Oso le llaman en el barrio...
El sapo y el agua
Un abogado amigo mío, Renato Pacca, me envía un texto interesante: varios estudios biológicos demuestran que un sapo colocado en un recipiente con el agua de su propia laguna, se queda inmóvil mientras estamos calentando el líquido. El sapo no reacciona al gradual aumento de la temperatura (cambios de ambiente) y muere cuando el agua hierve, hinchado y feliz.
Os ofrezco a continuación una bella imagen literaria: el sapo que está en agua caliente...
Un abogado amigo mío, Renato Pacca, me envía un texto interesante: varios estudios biológicos demuestran que un sapo colocado en un recipiente con el agua de su propia laguna, se queda inmóvil mientras estamos calentando el líquido. El sapo no reacciona al gradual aumento de la temperatura (cambios de ambiente) y muere cuando el agua hierve, hinchado y feliz.
Por otro lado, otro sapo que dejemos caer en ese mismo recipiente con el agua ya hirviendo, saltará fuera inmediatamente. Medio chamuscado,¡pero vivo!
En ocasiones, somos sapos hervidos. No nos damos cuenta de los cambios. Nos parece que todo marcha muy bien, o que lo que no anda bien va a pasar, que es sólo cuestión de tiempo. Estamos a punto de morir, pero nos quedamos flotando, estables y apáticos, en el agua que no deja de calentarse minuto a minuto. Acabamos muriendo, hinchaditos y felices, sin haber llegado a sentir los cambios que se producían a nuestro alrededor.
Toda una invitación a la vigilancia, al examen de conciencia, para reaccionar ante la debilidad interior que nos acompaña y ante la presión del ambiente en el que vivimos, que nos adormece muchas veces. No viene mal repasar de cuando en cuando la parábola del trigo y la cizaña. Juan Pablo II solía comentar que en la sociedad actual hay muchos católicos dormidos. Urge despertarnos y ayudar a los demás a que salgan de su sueño.
Toda una invitación a la vigilancia, al examen de conciencia, para reaccionar ante la debilidad interior que nos acompaña y ante la presión del ambiente en el que vivimos, que nos adormece muchas veces. No viene mal repasar de cuando en cuando la parábola del trigo y la cizaña. Juan Pablo II solía comentar que en la sociedad actual hay muchos católicos dormidos. Urge despertarnos y ayudar a los demás a que salgan de su sueño.
ANECDONET
domingo, 18 de abril de 2010
RUTINAS

Me ha gustado esta anécdota de Enrique Monasterio y os la reproduzco
Hace ya muchos años, un famoso campeón del mundo de rallies, asistía a una tertulia con universitarios en las afueras de Madrid. Uno de aquellos chavales le preguntó:
—¿Qué se siente cuando vas a comenzar una carrera y están todos los coches a punto, con el motor en marcha en la línea de salida…?
El campeón le miró con cierta guasa, y respondió:
—Yo tengo la inmensa suerte de ganarme la vida con algo que me apasiona. Pero no te engañes; en el fondo, soy sólo un mecánico especializado. El 90 por ciento de mi trabajo es rutina: oír como suenan los motores, buscar soluciones, apretar tornillos… Gracias a eso, cuando llega el momento de la verdad puedo centrarme en la carrera. A ti te ocurrirá lo mismo: la profesión más absorbente del mundo se compone de un noventa por ciento de rutina y un diez por ciento de emoción.
Empezar una actividad, un proyecto nuevo suele ser emocionante. La rutina acaba imponiéndose poco a poco. Y no es malo, porque la persona humana es animal de costumbres. Y vivimos gracias a ellas. Lo mejor es adoptar la actitud de recomenzar cada día, viviendo en el presente, con la cabeza en el cielo y los pies en el suelo, en la realidad en la que vivimos. Os recuerdo el precioso consejo de San Josemaría:
«Nunc coepi!» -¡ahora comienzo!: es el grito del alma enamorada que, en cada instante, tanto si ha sido fiel como si le ha faltado generosidad, renueva su deseo de servir -¡de amar!- con lealtad enteriza a nuestro Dios. (Surco n. 161)
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