arieke Vervoort no para de sonreír y lo hace de forma sincera. Está feliz y se le nota. El deporte es su mejor medicina y en los Juegos Paralímpicos muchos días se olvida hasta de los dolores. Desprende energía y vitalidad al hablar, cosa que por cierto hace en español.
Es autodidacta, nunca ha ido a clases, pero se defiende bastante bien. Lo ha aprendido en Lanzarote, donde acude a entrenar cuatro veces al año desde 2008. Fue allí para dar una charla motivacional a los que iban a hacer ese año el Ironman de la isla y volvió a Bélgica enamorada de nuestro país. "Me encanta el clima. En Bélgica hay mucha lluvia y frío. Además, Lanzarote es muy bonito para entrenar", dice sonriendo.
