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jueves, 27 de septiembre de 2018

La Chantajista

La niña caprichosa lo obtenía todo a base de lloros y de pucheros. Los padres lo notaron (vaya que si lo notaron) y decidieron acabar con los berrinches. Castiguémosle con el látigo de nuestra indiferencia, decidieron. 

Y la chantajeadora, en la siguiente ocasión en que vio su “derecho” pisoteado, comenzó a berrear desaforada. Los padres hicieron oídos sordos, con lo que ésta pensó que no había llorado lo suficientemente fuerte. Lloró más ansiosa, más tiempo, con mayor volumen. Al cabo de una hora, la llorona se percató de que había un complot.

martes, 28 de noviembre de 2017

Help, Hope and Happiness

Libby Rees, que vive con su madre, decidió imprimir su guía de autoayuda y la envió por correo electrónico a varias editoriales. Aultbea Publishing ha encargado a la niña otros dos libros. “Piensa en algo que siempre te haga reír. Dilo cuando estés triste y te animará”. El consejo forma parte de la guía escrita por Libby Rees, una niña de 10 años, especialmente pensada para quienes, como ella, deben afrontar la situación de una familia rota por el divorcio. “Help, Hope and Happiness” (Ayuda, Esperanza y Felicidad) tiene 60 páginas y acaba de ser publicado por Aultbea Publishing, una editorial escocesa. 

martes, 24 de junio de 2014

Un dictador en casa

Un dictador en casa
   Todo empieza con un berrinche. La mujer recoge a su hijo de tres años de manos de la canguro, que lo ha llevado al parque. El pequeño, que la ve y que corre a abrazarla. La mamá, que lo levanta y lo cubre de besos.La armonía termina cuando la madre llega a casa y descubre que su criatura ha destrozado un garaje de juguete que ella estuvo montando durante una hora para que él jugase con sus cochecitos. No pasa nada. Pero mientras ella lo repara, el niño lanza trozos del garaje contra las paredes
   La madre le recuerda las normas: «No se lanzan cosas». Entonces, él coge una plancha de madera y se la tira a la cabeza. Ella la esquiva. El crío agarra un destornillador. La pataleta termina con el agresor en la cuna antes de tiempo.
   Que los hijos sean plenamente felices. Ese es el objetivo máximo para los padres. Y parece loable y hasta lógico. ¿De verdad? Los especialistas empiezan a dudarlo y avisan de sus peligrosas consecuencias. La polémica está servida.