Escribe Jesús Portilla, padre de familia: Esto me decía hace unos días mi hija pequeña que, con 25 años, lucha independiente por su futuro y por sus sueños batallando con el día a día.
Trabajo, casa, facturas, pagos, decisiones, defensa de sus intereses, hacerse oír, rebelarse ante las injusticias, además de la multitud de acciones y decisiones que requieren los problemas, o simplemente la actividad diaria con los obstáculos que presenta, dificultando el camino recto y fácil que todos querríamos.
Pero todos hemos pasado por ello; y solo nos damos cuenta de lo que hacían nuestros padres cuando salimos de la comodidad del hogar y nos toca construir nuestra morada.
Sin embargo, esos momentos de desánimo y de inquietud de mi hija y sus vicisitudes —aunque también me duelen— para mí significan valentía, fuerza, lucha, constancia, determinación, propósito y un rebelarse ante lo que parece imposible, convirtiéndolo en posible.