Durante 1962 Adolfo Mogilevsky, preparador físico de Atlanta, para provocar la atención de la prensa que los ignoraba aunque le ganasen a un club de los históricamente grandes por lo menos una vez al año, decidió repetir algo que había implementado en Platense varios años antes: le cambió la numeración habitual a todos los jugadores.
Esto no solo desconcertó a los rivales que no ubicaban a su marca con solo verle la espalda, sino que irritó terriblemente al periodismo dado que ponía en evidencia el desconocimiento que tenían de los jugadores.









