Mostrando entradas con la etiqueta PROVIDENCIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PROVIDENCIA. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de enero de 2022

Leche, Manteca y Harina

Hace un tiempo leí la historia de un sacerdote que asistió a un desayuno para hombres en una zona rural.

El grupo le había pedido a un viejo granjero, que hiciera la oración antes del desayuno.

El granjero comenzó:

Señor Dios, odio el suero de leche...

El sacerdote abrió un ojo para mirar al granjero y preguntarse: 

¿Qué está haciendo?

El granjero siguió diciendo en voz alta:

Señor, odio la manteca de cerdo...

Ahora el sacerdote estaba cada vez más preocupado.

miércoles, 8 de abril de 2020

Los errores de Dios

Es momento para reflexionar sobre esa gran verdad consoladora: Dios es mi Padre, Dios es infinitamente Padre. Su amor y misericordia hacia mi son infinitas, aunque yo no acabe de comprenderlo.

Hay muchos que se moldean su propio dios acomodado a sus circunstancias y necesidades; en sintonía con sus sentimientos. Cuando la vida se les tuerce (no sale de acuerdo con sus deseos o predicciones) entonces se enfadan con su dios: dios ha cometido un error, se dicen antes de entrar en una tremenda depresión y de amenazar a Dios con quitarse la vida por Su culpa
Pero los que están fallando son ellos.
Me hallaba de vacaciones por la bellísima Irlanda visitando Monasterboice, el monasterio cisterciense más antiguo de la Isla, en el condado de Loath. En el cementerio, de entre las lápidas antiguas y modernas, hay una llamativa por la fuerza del mensaje de la inscripción. Es la tumba de una niña de 12 años.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Los errores de Dios

Hay muchos que se moldean su propio dios acomodado a sus circunstancias y necesidades; en sintonía con sus sentimientos. 


Cuando la vida se les tuerce (no sale de acuerdo con sus deseos o predicciones) entonces se enfadan con su dios: dios ha cometido un error, se dicen antes de entrar en una tremenda depresión y de amenazar a Dios con quitarse la vida por Su culpa
Pero los que están fallando son ellos.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Lo que divierte a Dios

Jan Dobraczynsky, en el delicioso libro “La sombra del Padre”, narra el viaje de la Virgen y San José desde Nazaret a Belen. El camino resulta duro y agotador, sobre todo para María, próxima a dar a luz. 

San José está preocupado por las dificultades que van pasando y por las que teme encontrar. María le tranquiliza:

-”¿Por qué te preocupas antes de tiempo ? – dijo ella-. No te angusties con suposiciones. El Altísimo no dejará de velar.

miércoles, 22 de agosto de 2018

¡Te hemos enviado tres lanchas!

   En un lugar perdido en las montañas se produjeron unas inundaciones que fueron empantanando de agua todo el pueblo. La Cruz Roja y Protección Civil enviaron lanchas de salvamento. 

Una de las lanchas se para a la puerta de uno de los caseríos y el aldeano que allí se encuentra les dice: "No, no; id a por otros, que a mí me salvará la Providencia". Pasa el tiempo, el agua le cubre por encima de la cintura, llega otra lancha, y les dice lo mismo. 

   Tuvo suerte, porque cuando el agua le llegaba al cuello, otra lancha le ofreció su socorro, pero el aldeano insistió que la Providencia le salvaría. No llegó ninguna otra lancha, y el aldeano murió ahogado. Entró en el Cielo entre protestas: "Yo confiando en la Providencia divina... y la Providencia, nada, dejó que me ahogara". Y escuchó la siguiente respuesta: "¡Cómo que nada! ¡Te hemos enviado tres lanchas!".

interrogantes.net /
Juan Ramón Domínguez Palacios
anecdotasypoesias.blogspot.com

sábado, 29 de enero de 2011

MAESTRO, LE DEBO LA VIDA


Monumento sevillano a Pepe Luis Vázquez
     En una tertulia en un Colegio Mayor sevillano, Pepe Luis Vázquez (senior), el  gran torero, contó la siguiente anécdota: el toro, enorme, envistió al picador y al caballo. Ambos salieron maltrechos y por diferentes caminos. A duras penas se enderezó el picador y el toro se propuso rematar la faena con él. 

     El Maestro se percató de la gravedad del momento y, a paso rápido,  alargó la mano e interpuso el capote entre el animal y el indefenso picador. El toro, molestado, arremetió contra el capote, que hizo jirones. Pero el picador, aprovechando la distracción del toro, escapó y saltó el burladero. 

    Ya en toriles, el picador buscó al Torero:
- Maestro, me ha salvado: le debo la vida.

   El Maestro, le dijo con parsimonia:
- la vida se la debes a Dios; a mí me debes un capote. 
   Que esta anécdota nos anime a "echar capotes" a tantas y tantos que pasan a nuestro lado que lo necesitan, que precisan de nuestra caridad más sincera y eficaz.

miércoles, 27 de octubre de 2010

CONTRATIEMPO DE UN NÁUFRAGO

   El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Oró fervientemente a Dios pidiéndole ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar. Cansado, finalmente optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias. 

   Un día, tras merodear por la isla en busca de alimento, regresó a su cabaña y la encontró envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había ocurrido... lo había perdido todo. Quedó anonadado con tristeza y pena. "Señor: como me pudiste hacer esto a mi!" se lamentó. 

   Al día siguiente, al despuntar el alba, le despertó el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Venían a rescatarlo. 

   "Como supieron que estaba aquí?" preguntó el náufrago a sus salvadores. "Vimos su señal de humo", le contestaron.

martes, 30 de marzo de 2010

PERDIDO EN LA SELVA


El padre Anchieta, religioso de la Compañía de Jesús fue famoso misionero en las tierras del Brasil.

Un día, andando por la selva, se perdió en ella.

Por más vueltas y pesquisas que daba en la espesura del bosque no encontraba el camino por donde tenía que ir.

Después de bastante caminar, encontró a un anciano.
Este, al ver al misionero, le dijo: "Ven pronto, que hace tiempo que te espero".

Sorprendido el padre Anchieta ante aquella revelación, le dijo: "¿Cómo es esto?"

El anciano le contestó: "Anhelo el camino recto y la felicidad después de la muerte".

El sacerdote le examinó y comprobó que era pagano, pero que había vivido rectamente, cumpliendo los preceptos del derecho natural.

El padre Anchieta le instruyó brevemente en las verdades fundamentales de la religión católica.

Pero al ir a bautizarlo, no encontró ningún manantial de agua.

Entonces recogió el rocío de las hojas de los árboles y bautizó al anciano.

Le puso por nombre Adán.

Su alma se iluminó con la hermosura de la gracia santificante.

El anciano murió a los pocos días de recibir el Bautismo, dando gracias a Dios por aquel tan gran beneficio.