
“Mientras Rafael esté dispuesto a saltar a una pista de tenis, sería un error de cálculo, a mi entender, no tenerlo en cuenta. Si algo ha demostrado mi sobrino en estos 17 maravillosos años es que siempre se puede contar con él”
No hay absolutamente nada nuevo que podamos decir o escribir de Rafael Nadal. Todo está dicho y escrito ya. Todo. El diccionario ya no da más de sí desde mucho antes de que este pasado domingo, a eso de las seis de la tarde hora española, ganara su décimo cuarto Roland Garros y su vigésimo segundo grand slam. Incluso antes de que a finales del pasado mes de enero alcanzara en Melbourne su segundo open de Australia y su gran slam número 21 y se convirtiera, ya entonces, en el jugador masculino con más ‘grandes’ de la historia.

















