viernes, 13 de julio de 2018

El gesto que engrandece a Nadal


El partido fue una lección de tenis y de todos sus valores: sacrificio, constancia, trabajo, mejoría, respeto y voluntad. 
Cinco horas de ejemplo de qué es el tenis, qué significa el deporte y cómo son los protagonistas que viven, sufren, se apasionan con él. Rafael Nadal y Juan Martín del Potro fueron los mejores profesores en una batalla a cinco sets en el que uno salió vencedor, el otro derrotado. Esto es deporte.

Pero más allá de resultados, semifinales y marcadores, a Nadal todavía le sobró un ápice de energía para llegar un paso más lejos en la demostración de que, detrás de la raqueta, siempre hay personas. Su volea fue definitva, último punto y victoria. Pero al otro lado de la red, Juan Martín del Potro sufrió un resbalón más y cayó al suelo. Así terminó su partido, con la cara enterrada en la zona ya amarillenta de la pista Central.
Nadal, que ya podía descansar con la semifinal en el bolsillo, levantó los brazos brevemente, envió una pelota a la grada, pero enseguida se dio cuenta de lo que pasaba al otro lado de la red. La saltó, se acercó a su oponente y le preguntó si estaba bien. Del Potro se levantó en ese momento y los dos se fundieron en un abrazo de respeto y compromiso con el deporte que los ha hecho héroes, pero sobre todo, buenas personas.

Ese abrazo fue parte del premio que el aficionado al tenis se llevó también a casa. Un reconocimiento mutuo por el esfuerzo, por la entrega, por la pasión puesta en cada punto. El tenis fundiéndose entre Nadal y Del Potro.

abc.es
Juan Ramón Domínguez Palacios / 
http://anecdotasypoesias.blogspot.com.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario