martes, 2 de julio de 2013

“Algo grita dentro: No estoy hecho para vivir a ras del suelo”




Antonio tiene 17 años y es un apasionado del Parkour, un deporte con el que ha aprendido a saltar, también los obstáculos de la vida.


Recuerda el dicho popular que “La felicidad no está en llegar a la meta, sino en el camino que se recorre”, y las formas de hacerlo son tantas como personas hay en el mundo. Algunos, como Antonio, buscan la belleza en el recorrido y por eso practica el Parkour o Art du deplacement (Arte del desplazamiento).


Opus Dei - Las caídas, el miedo o el afán de libertad son parte de la vida, y aprender a sortearlos es lo que al final acaba empujándote más alto. También en su relación con Dios: “sin Él, me cuestan más los saltos de la vida”.
Las caídas, el miedo o el afán de libertad son parte de la vida, y aprender a sortearlos es lo que al final acaba empujándote más alto. También en su relación con Dios: “sin Él, me cuestan más los saltos de la vida”.
El Parkour implica andar por caminos distintos al resto de la gente, algo que a este joven de 17 años, ha podido aplicar en todos los aspectos de su vida: “Hay formas de vida más saludables que estar con adolescentes y ser uno más en el grupo, donde la única manera que tienes de integrarte es fumando, bebiendo o algo de esto.”

Antonio ve muchos paralelismos entre éste deporte y la vida: “En el parkour no compites contra los demás, sólo contra ti mismo: tú te pones tus retos, no tienes que dejar que nadie te incite a hacer algo de lo que no estás seguro. Los demás te pueden aconsejar o te pueden hablar de obstáculos que tú no has visto, también te pueden dar seguridad, ayudarte si pasa algo… pero lo que no pueden hacer es obligarte.”

Opus Dei - A través del Parkour Antonio ha aprendido a superarse a sí mismo, también en la fe: “Algo grita dentro: No estoy hecho para vivir a ras del suelo. Esa voz que me grita es ajena a mí, pero sé que es alguien que me quiere, alguien que disfruta conmigo en cada salto.”
A través del Parkour Antonio ha aprendido a superarse a sí mismo, también en la fe: “Algo grita dentro: No estoy hecho para vivir a ras del suelo. Esa voz que me grita es ajena a mí, pero sé que es alguien que me quiere, alguien que disfruta conmigo en cada salto.”
Las caídas, el miedo o el afán de libertad son parte de la vida, y aprender a sortearlos es lo que al final acaba empujándote más alto. También en su relación con Dios: “sin Él, me cuestan más los saltos de la vida”. A través del Parkour Antonio ha aprendido a superarse a sí mismo, también en la fe: “Algo grita dentro: No estoy hecho para vivir a ras del suelo. Esa voz que me grita es ajena a mí, pero sé que es alguien que me quiere, alguien que disfruta conmigo en cada salto.”

opusdei.es 

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