jueves, 5 de enero de 2012

Curiosa reacción

Londres
   Entre todas las reacciones que produjo la noticia de la muerte de Napoleón, ninguna habría sorprendido tanto al propio emperador -si lo hubiera sabido- como la del rey de Inglaterra Jorge IV, que le mantenía alejado en Santa Elena.

-Majestad, un mensajero.
Dio Jorge IV la venia y entró un dignatario, quien consciente de la importancia de la noticia que por su solo peso podría hacerle pasar a la pequeña historia, adoptó un tono solemne  y levantó la barbilla para decir con voz ahuecada:

-Majestad, vuestro peor enemigo ha muerto.
-¿Qué le ha pasado a mi mujer? -preguntó el monarca con una mezcla de sobresalto y alegría.
-Nada, Sire; quien ha muerto es el emperador Napoleón.

J. A. Vallejo-Nágera, Perfiles humanos

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