sábado, 27 de noviembre de 2010

SOÑAD Y OS QUEDARÉIS CORTAS

   Una tarde de noviembre de 1942, también en Madrid, Josemaría Escrivá llega al chalé número 19 de la calle de Jorge Manrique. Es un centro de las mujeres de la Obra. En esos momentos todo el Opus Dei femenino no llega a diez chicas jóvenes: Lola Fisac, Encarnita Ortega, Nisa González Guzmán, Lola Jiménez-Vargas, Laura y Conchita López-Amo, María Jesús Hereza, Aurora, una leonesa, paisana y amiga de Nisa...

   Escrivá se reúne en la salita-biblioteca con las tres que a esa hora están en la casa: Encarnita, Nisa y Lola F. El Padre desdobla un papel y lo extiende sobre la mesa. Es como un cuadro, un esquema gráfico, donde se exponen las diversas labores de apostolado que, bien como iniciativa personal, bien como tarea corporativa, habrán de realizar las mujeres de la Obra en el mundo entero. Al tiempo que explica con gran viveza su contenido, va señalando con el dedo índice cada uno de los rótulos del cuadro: granjas-escuelas para campesinas; residencias universitarias; clínicas de maternidad; centros de capacitación profesional de la mujer en distintos ámbitos: hostelería, secretariado, enfermería, docencia, idiomas ... ; actividades en el campo de la moda; bibliotecas ambulantes; librerías... Les dice también, antes y después, que lo más importante ha de ser el apostolado de amistad que cada una desarrolle con sus familias, con sus vecinas, con sus conocidas, con sus colegas... "y eso será siempre imposible de registrar y de medir".

   Como un "ritornello" entusiasta, el Padre repite de vez en cuando:
-¡Soñad y os quedaréis cortas!

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