Para los que no saben comprender que la santidad de la Iglesia no tiene nada que ver con las miserias de nosotros, los fieles, para quienes no saben trasuntar su fe ni siquiera en las encuestas, y que el tema no es de mayorías ni de minorías, prefiero quedarme con la siguiente anécdota.
Un niño chino que, según nos relata el ya mencionado Fernández Carvajal, llega a su clase de catecismo, a la misión, sin saber que el sacerdote ha sido detenido. Un agente comunista le pregunta:
−¿Adónde vas?
− A catequesis.
−Ya no hay catequesis.

