Uno de los mayores problemas de nuestro tiempo es la falta de autocontrol, que proviene de muchas causas y todas complejas… y que apuntan a la exigencia personal de los padres en su día a día, dentro de la familia.
Concretamente el privarnos de nuestros caprichos y antojitos es un primer paso para el doctorado en el dominio de sí mismo. Y es que como decía el santo obispo de Hipona: no todo lo que me apetece, me conviene.
He aquí una ilustración gráfica o anécdota del asunto (el exceso de autoindulgencia).












