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lunes, 4 de noviembre de 2024

La gran escapada | Mantener la ilusión y el buen humor en la vejez

 


 En el verano de 2014, Bernard Jordan, un veterano de la Segunda Guerra Mundial de 89 años se escapa de su residencia en la que vive junto a su mujer Rene, para unirse a sus compañeros veteranos de guerra en una playa de Normandía, conmemorando a sus camaradas caídos en el 70 aniversario del Desembarco del Día D. (Filmaffinity) La gran escapada narra la historia real de cómo, en el año 2014, el veterano de guerra británico Bernard Jordan, que entonces contaba con 89 años, se escapó de la residencia de ancianos de Hove (Inglaterra), donde residía con su mujer, y se fue a la conmemoración del 70 aniversario del desembarco de Normandía, en tierras francesas. Este viaje lo hizo él sólo, a sus 89 años de edad, y con su andador. Allí, le «descubrieron» y fue noticia y portada de periódicos en el Reino Unido.

almudi.org

martes, 11 de agosto de 2020

Unas semanas para suplir el cariño de las familias

 

Como en tantos lugares durante la alerta sanitaria por el coronavirus, en la residencia en la que trabaja Rafa han tenido que multiplicar sus esfuerzos para atender con profesionalidad y cariño a los ancianos.

Durante estos meses de alerta sanitaria, los ancianos de la Residencia de Ancianos “El Rocío” (Vigo), en la que trabajo como auxiliar de clínica desde hace cuatro años, solo han podido ver a sus familiares a través de videoconferencias o conversaciones telefónicas, lo que ha supuesto una dura circunstancia.

lunes, 13 de julio de 2020

Cuando sea viejo

El día que este viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme. Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme mis zapatos, recuerda las horas que pase enseñándote a hacer las mismas cosas. 

 Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras que sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño para que te durmieras tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojitos. 

martes, 7 de mayo de 2019

Alzheimer y memoria

Me miro al espejo, me noto y sé que aún vivo, que no estoy entre los muertos; parece mentira que sea el mismo aquel que tú conociste… Además me estoy volviendo olvidadizo, y también más confundido. 

Pues, a veces, no puedo recordar, cuando estoy al pié de la escalera, si tengo que subir a por algo, o si acabo de bajar. Y en ocasiones, frente a la nevera, mi pobre mente se llena de dudas, ¿acabo de guardar alguna comida, o vine para sacar algo? Y otras veces, cuando afuera está todo oscuro y tengo mi gorro de dormir en la cabeza, no estoy seguro si me estoy por retirar, o si me acabo de levantar. 

viernes, 16 de noviembre de 2018

Ser anciano y exjubilado: un nuevo súperventas




En el panorama musical británico irrumpió con fuerza una nueva banda de rock. The Zimmers no son una joven promesa ni un grupo convencional. The Zimmers está formado por 40 ancianos –entre todos suman 3.000 años– que lograron la proeza de colocarse en el Top 40 británico con su primer sencillo.

anecdonet.com
Juan Ramón Domínguez Palacios
http://anecdotasypoesias.blogspot.com.es

viernes, 17 de marzo de 2017

Un caso de ‘win-win’: jóvenes en residencias de ancianos


Tienen residencia gratis a cambio de que dediquen algo de atención a los ancianos.

La idea fue noticia aquí y allá hace algún tiempo, pero reconozco que solo la he visto ahora. Se trata de la iniciativa de algunas residencias de ancianos que establecen un pacto con un grupo selecto de estudiantes universitarios: tiene residencia gratis a cambio de que dediquen algo de atención a los ancianos. Es una de esas situaciones win–win que vale la pena mencionar.

jueves, 9 de junio de 2016

Una jornada entrañable para “la mejor edad”

Vecinos veteranos del sevillano barrio de Santa Cruz, residentes de hospitales y hogares de la tercera edad, feligreses de parroquias, y un nutrido grupo de abuelos y abuelas disfrutaron el pasado jueves de un circuito de cuidados para la salud de lo más exclusivo...
Más de un centenar de alumnas de Ribamar, Centro de Secundaria y Formación Profesional especializado en la rama sanitaria, se vistieron la bata blanca para poner en práctica los conocimientos adquiridos durante este curso con quien más lo necesita y merece: nuestros mayores.
 “Desde Navidad queríamos hacer algo para las personas mayores y qué mejor cosa que ofrecerles lo que nuestras alumnas están aprendiendo a hacer, su propia profesión”,  relata una profesora del colegio Ribamar (Sevilla).“Desde Navidad queríamos hacer algo para las personas mayores y qué mejor cosa que ofrecerles lo que nuestras alumnas están aprendiendo a hacer, su propia profesión”, relata una profesora del colegio Ribamar (Sevilla).
Como en los buenos anuncios, las ideas más sencillas son las más eficaces y exitosas. El diseño de la I Jornada para la Mejor Edad, partió de María, profesora de Promoción de la Salud. “Desde Navidad queríamos hacer algo para las personas mayores y qué mejor cosa que ofrecerles lo que nuestras alumnas están aprendiendo a hacer, su propia profesión”, asegura, e Inma, subdirectora del Centro, añade: “Decidimos llamarla así porque pensamos que es la edad de la experiencia y nos hacía mucha ilusión poder darles todo nuestro cariño y atención y tratarles con la dignidad que merecen”.
DURANTE TODA LA SEMANA, ALUMNAS, PROFESORAS Y COMITÉ DIRECTIVO SE EMPLEARON A FONDO PARA CONVERTIR POR DOS HORAS RIBAMAR EN UN CENTRO DE CUIDADOS PARA LA SALUD CON MULTITUD DE SERVICIOS
Durante toda la semana, alumnas, profesoras y comité directivo se emplearon a fondo para convertir por dos horas Ribamar en un centro de cuidados para la salud con multitud de servicios: farmacia y parafarmacia, enfermería, higiene bucodental, ocio y tiempo libre, dietética, etc.
La convocatoria se dirigió a vecinos, familiares de las alumnas y residentes de los centros de mayores con los que se tiene contacto en la escuela: el Hospital San Juan de Dios, la residencia Adorea y la que dirigen las Hermanitas de los Pobres, y feligreses de la iglesia de Santa María la Blanca, con sus dos sacerdotes a la cabeza, que también están “en la mejor edad”.
El día señalado, las alumnas recogieron a los mayores de las residencias y hospitales en taxis para llevarlos a Ribamar.El día señalado, las alumnas recogieron a los mayores de las residencias y hospitales en taxis para llevarlos a Ribamar.
El día señalado, las alumnas recogieron a los mayores de las residencias y hospitales en taxis para llevarlos a Ribamar. A media mañana más de cincuenta personas entraban en la escuela con gran interés y expectación.
El comité de dirección les dio la bienvenida bajo un gran cartel que anunciaba la jornada y ante la sonriente mirada de las alumnas de los ciclos de Farmacia y Parafarmacia, Cuidados Auxiliares de EnfermeríaDietética,Educación InfantilOrganización de Eventos y Alojamiento, a los que pronto se unirá el ciclo de Atención a personas en situación de dependencia, que comienza el próximo curso.
Durante toda la semana, alumnas, profesoras y comité directivo se emplearon a fondo para convertir por dos horas Ribamar en un centro de cuidados para la salud con multitud de servicios.Durante toda la semana, alumnas, profesoras y comité directivo se emplearon a fondo para convertir por dos horas Ribamar en un centro de cuidados para la salud con multitud de servicios.
“Queríamos que la relación entre los mayores y las alumnas fuera profesional, por eso hemos cuidado la asepsia, la indumentaria, pero que también fuera directa y atenta: por eso las alumnas llevaban su nombre en un cartel y lo primero que hicieron fue entregarles a los mayores el suyo”, cuenta María.
PEPITA Y CARMEN, FELIGRESAS DE SANTA MARÍA LA BLANCA, CONFESARON QUE ESE DÍA ERA SU CUMPLEAÑOS E INMEDIATAMENTE EL “DESAYUNO SALUDABLE” PASÓ A SER “CUMPLEAÑOS SALUDABLE”
La I Jornada para la Mejor Edad comenzó con un desayuno saludable compuesto de café, té, tostadas, fruta y todo lo necesario para una dieta mediterránea, seguido de una sesión audiovisual sobre la relación entre la alimentación y la salud. En ese buen clima, Pepita y Carmen, feligresas de Santa María la Blanca, confesaron que ese día era su cumpleaños e inmediatamente el “desayuno saludable” pasó a ser “cumpleaños saludable”, con las consecuentes felicitaciones.
Después, los mayores se distribuyeron por talleres y fueron rotando. La toma de tensión y las nociones de primeros auxilios, descubrieron algún que otro problemilla de salud que requería de atención y control; y la revisión bucodental puso de relieve la necesidad de acudir al dentista. El momento más relajante fue, sin duda, la aplicación de cremas realizadas por las alumnas de Parafarmacia y las recomendaciones sobre administración y consumo de medicamentos. Y el más divertido, el taller de ocio y tiempo libre donde las alumnas de Educación Infantil impartieron una sesión sobre confección de abanicos y organizaron multitud de juegos.
“¿Dónde tenemos que pagar?”, preguntaba una señora. “¿Entonces nos volvemos a ver la semana que bien?”, decía otra. “Yo no sabía que esta maravilla estaba tan cerca”. Los tiempos se cumplieron con gran profesionalidad, pero a la 1.30, casi a la hora de almorzar en las residencias y hospitales, nadie quería marcharse. Entre otras cosas, porque el encuentro sirvió también para redescubrir viejas amistades. A la salida, una vecina hablaba con otra del barrio sobre la jornada: “Nos han dado de desayunar y luego nos han tomado la tensión unas enfermeras estupendas”.
Las alumnas de Educación Infantil impartieron una sesión sobre confección de abanicos y organizaron multitud de juegos.Las alumnas de Educación Infantil impartieron una sesión sobre confección de abanicos y organizaron multitud de juegos.
Para las profesoras y estudiantes la experiencia ha sido muy satisfactoria. Ha servido para poner en práctica los conocimientos de una manera creativa y profesional, dar a conocer el próximo ciclo de Atención a personas en situación de dependencia y recibir una lección de formación humana y solidaria. “Ha sido una experiencia humana maravillosa. Me ha ayudado a valorar mucho más a los mayores, empezando por mis abuelos”, cuenta una alumna.
Sin duda la Jornada para la Mejor Edad no podrá repetirse cada semana, como querían algunos de los participantes, pero sí cada año para ofrecer así a los mayores de Sevilla un poco de lo mucho que nos dan, a través del buen hacer de este grupo de futuras profesionales del ámbito sanitario.
opusdei.es

    sábado, 27 de junio de 2015

    Pequeños y grandes se potencian

    La preciosa historia de una guardería en una residencia de ancianos: en EEUU un 43% de ancianos sufre aislamiento... es evitable
    Existe un lugar en Seatle (EEUU) donde los ancianos y los niños conviven y comparten horas de compañía, juegos, risas y aprendizaje.
    El centro en cuestión es un proyecto hasta ahora poco conocido, que llamó la atención de la cineasta Evan Briggs para elaborar un documental sobre la extraordinaria y productiva relación de convivencia entre niños y ancianos que existe en este lugar.
    Providence Mount St. Vincent es una residencia que da cobijo a más de 400 ancianos y acoge como guardería a los niños de primaria. Situada en Seattle, el centro sirve de punto de encuentro de dos generaciones completamente distintas y de cómo valores como la paciencia, el amor y la solidaridad afloran para hallar ese punto de equilibrio entre los que van sin prisa por la vida y los que tienen toda la vida por delante.
    En un país cuyas alarmantes estadísticas aseguran que el 43% de los ancianos sufren aislamiento social, vinculado a la soledad, la depresión y al decaimiento tanto físico como mental, iniciativas o proyectos como el que existe en el Providence Mount St. Vincentse convierten en una brillante solución. Además de gratificante en ambas direcciones.

    sábado, 23 de junio de 2012

    El viejo abuelo y el nieto

    Un cuento de Tolstoi 

       Una buena manera de enseñar a discernir el bien moral puede ser la que nos brinda la literatura. El autor saca enorme partido a relatos que plantean cuestiones morales. Lo importante es la reflexión posterior. Un buen ejemplo es el que brinda Tolstoi con la historia titulada El viejo abuelo y el nieto, dice así:

       El abuelo se había hecho ya muy viejo. Sus piernas no le obedecían, sus ojos ya no veían ni sus oídos oían, y además carecía de dientes. Cuando comía, la comida se le caía de la boca. El hijo y la nuera dejaron de sentarle a la mesa y le servían las comidas detrás de la estufa. 

       En cierta ocasión le llevaron la cena en un cuenco y cuando el anciano fue a cogerlo, se le cayó al suelo y se le hizo añicos. La nuera empezó a quejarse de su suegro, diciendo que lo rompía todo, y juró que desde aquél día le daría de comer en un balde de lavar los platos. 

    lunes, 18 de julio de 2011

    Cándido Urbano, 96 años al pie del cañón

    Opus Dei - Despues de haberse jubilado hace 30 años, Cándido ha protagonizado una campaña de publicidad del banco donde trabajó
    Despues de haberse jubilado hace 30 años, Cándido ha protagonizado una campaña de publicidad del banco donde trabajó

    Se jubiló hace más de treinta años. El director de la entidad financiera donde trabajó le ha llamado para realizar una campaña publicitaria. En 1971 fue director de una oficina y pionero en el lanzamiento de la primera tarjeta bancaria.

    Cándido, con sus 96 años, tiene una memoria prodigiosa; se sabe los nombres con sus dos apellidos y recuerda las fechas con precisión: “hice las oposiciones para entrar en el banco el 12 octubre del año 1939 y comencé a trabajar el 10 de enero del 1940. Comencé mi labor en la secretaría, que entonces era la sección más importante del banco. Pasé por diferentes puestos hasta que me jubilé 40 años más tarde, en marzo de 1980”.

    Enseña con orgullo la camiseta del Athletic, que le han regalado con su nombre detrás y el numero 96, como corresponde a su edad: por algo es el socio número 22.

    Conoció el Opus Dei a través de un compañero, aunque antes ya había oído hablar de él. “He procurado ser siempre un buen católico. Hace muchos años fui presidente de Acción Católica. Había allí un sacerdote exquisito que nos dedicaba mucho tiempo; nos formaba y charlábamos con confianza con él. De vez en cuando nos hablaba del Opus Dei. Era la primera vez que escuché algo del espíritu de la Obra. Pasados los años conocí a Emilio, que ya era supernumerario. Los dos teníamos una hija y solíamos llevarles al colegio después de comer. Eran largos paseos de ida y vuelta que aprovechaba para explicarme la espiritualidad que él vivía y que con el paso del tiempo me fue atrayendo. Tuvo mucha paciencia conmigo y en el año 1963 me incorporé al Opus Dei”.

    Cuando se le pregunta cuál ha sido la influencia del Opus Dei en su vida, enseguida habla de su trabajo: “cuando yo entré en el banco quería ser algo y tenía dos metas: ser un buen profesional y atender bien a los clientes. Yo siempre he visto a los clientes como personas que son como tú, que tienen el mismo origen y el mismo fin. No quería la profesión para mí, sino que el desarrollo de mi trabajo trascendiera a esas personas con las que me iba a encontrar todos los días. Cuando conocí el Opus Dei, descubrí que el trabajo no sólo no era un obstáculo, sino que se convertía en mi medio de santificación. Procuraba adelantarme a las necesidades de los clientes y les aconsejaba lo mejor que podía. Se generaba una relación de confianza. Cándido ¿qué harías tú en esta situación?, me preguntaban con frecuencia en mi despacho: había menos cultura que ahora y el trato personal era clave”.

    Dice que en su vida familiar no ha tenido grandes problemas: “en alguna ocasión me di cuenta de que metía muchas horas en el trabajo y que tenía que cortar para dedicarlo a la familia. Esto parece un problema actual, pero viene de lejos. Yo siempre lo he tenido claro: sabía que la familia era lo primero y peleaba lo mío para que no me comiera el trabajo”.

    La jubilación no le produjo mucho trauma, porque quiso seguir activo. “Yo he sido muy amigo de mis clientes y al jubilarme me venían muchos para que les administrara sus bienes”.

    A los que se jubilan lo primero que les aconseja es que se organicen su vida. “La jubilación no es la anulación de toda actividad sino un cambio de actividad. Es un poco como las vacaciones; como estoy jubilado no hago nada... pues no. Porque la vida hay que vivirla siempre. Si yo digo que en vez de dormir seis horas voy a dormir doce, pues ya empezamos mal”.

    Cuando se le pregunta por su mejor iniciativa siempre contesta que la del Banco de la Mujer. La puso en marcha el año 1974. "En aquellas fechas la situación de la mujer no era como hoy en día y nos dimos cuenta de que teníamos que asesorar a las mujeres para administrar mejor sus bienes, utilizar los poderes al hacer testamento, gestionar sus pensiones, etc.”. Fue su mayor éxito.