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miércoles, 22 de julio de 2020

La mejor obra de Toscanini

Toscanini
   Cuando el gran músico Arturo Toscanini cumplió los ochenta años, alguien preguntó a su hijo Walter que obra consideraba el anciano maestro como la más importante de su vida. Walter dudó solo un momento antes de responder: 

   -"Probablemente -dijo- para mi padre no exista tal obra. Siempre lo que realizaba en cada momento era para él lo más importante de su vida, tanto si estaba dirigiendo una sinfonía como si estaba pelando una naranja".

martes, 9 de octubre de 2018

Cuando se quiere de veras

Cuando se quiere de veras lo importante es querer, no que te quieran. El amor inmaduro se escribe en pasiva, y dice “Soy amado”; el amor enamorado busca la correspondencia, y dice “Nos amamos”; el amor maduro simplemente ama, y dice “Te amo”. 

La madurez llega después de mucho amar, cuando el querer de veras es capaz de superar todas las limitaciones, todas las trabas, todas las reticencias y de quedarse cara a cara con su esencia. 

miércoles, 22 de agosto de 2018

¡Te hemos enviado tres lanchas!

   En un lugar perdido en las montañas se produjeron unas inundaciones que fueron empantanando de agua todo el pueblo. La Cruz Roja y Protección Civil enviaron lanchas de salvamento. 

Una de las lanchas se para a la puerta de uno de los caseríos y el aldeano que allí se encuentra les dice: "No, no; id a por otros, que a mí me salvará la Providencia". Pasa el tiempo, el agua le cubre por encima de la cintura, llega otra lancha, y les dice lo mismo. 

   Tuvo suerte, porque cuando el agua le llegaba al cuello, otra lancha le ofreció su socorro, pero el aldeano insistió que la Providencia le salvaría. No llegó ninguna otra lancha, y el aldeano murió ahogado. Entró en el Cielo entre protestas: "Yo confiando en la Providencia divina... y la Providencia, nada, dejó que me ahogara". Y escuchó la siguiente respuesta: "¡Cómo que nada! ¡Te hemos enviado tres lanchas!".

interrogantes.net /
Juan Ramón Domínguez Palacios
anecdotasypoesias.blogspot.com

martes, 29 de mayo de 2018

El tiempo no soluciona los problemas

   Son muchos los que confían en que el tiempo arregla las cosas. Pero todos acabamos obteniendo la certeza de que hay que enfrentarse con el mal, atajarlo y vencerlo. Luego, efectivamente, el tiempo cura las heridas, que acaban cicatrizando.

Por ejemplo:

- Pasar página en la vida (ese regalo del cielo) sólo es posible enfrentándose a las causas de lo ocurrido. De otra manera se cumple el adagio de G. Marx: "Una conciencia tranquila es síntoma de una mala memoria".

- La formación de los hijos y de todos en el hogar, pasa por la necesidad de la coherencia. Simetría de ideas, unidad y sinceridad de vida. Replanteamiento de cómo se ponen las reglas y por quien. Replanteamiento del uso y presencia de la televisión. Continúa con un ejemplo gráfico y real de que el tiempo no soluciona los problemas. Un cocodrilo devora a un niño de 9 años en Australia

martes, 15 de mayo de 2018

Pues no es lo mismo

   Charlaban dos amigos. Uno, que había sido captado por unos protestantes, trataba de convencer al otro:
-Lo que tú tienes son escrúpulos. Después de todo, los protestantes creen en Dios como tú, en la vida eterna, en un Cielo y en un Infierno. Sólo que no obedecen al Papa; pero, ¿qué importa eso?
El otro no entró en la cuestión de identidad de creencias (que podía haberlo hecho), y se limitó a cortar una rama de un árbol, diciendo:

-Mira, esta rama es recia como las otras; es flexible como las otras; sólo hay una diferencia, y es que las otras están unidas al tronco, y ésta no; con todo, una diferencia tan pequeña hará que las otras ramas conserven su lozanía y su vida, crezcan y se carguen de fruto, mientras que ésta no lleva buen camino; se va a secar.

Cfr. V. Muzzatti, Enciclopedia catequística de símiles y analogías
Juan Ramón Domínguez Palacios / http://anecdotasypoesias.blogspot.com.es

lunes, 14 de mayo de 2018

VOZ DE MANDO

Alejandro Magno
       En el actual ejército de Israel tienen como motivo de orgullo que la voz de mando de los oficiales a la hora del combate no es como en el resto del mundo -¡adelante!-, sino ésta: seguidme! Esto explica el elevado número de oficíales muertos en las guerras sostenidas por ese país. Se comprende que sea más fácil pelear cuando el jefe va delante de uno.

       Cuando Alejandro Magno regresaba de la India, tuvo que atravesar el desierto de Beluchistán. Podría compararse la situación a la de Napoleón en su retirada de Rusia. Los sol­dados -en el caso de Alejandro Magno- enloquecían de sed  bajo el sol abrasador. Pero cuando llegaban a un pozo. Alejandro era el último en beber: no lo hacía hasta que había bebido el último de sus hombres.
Jesucristo siempre puede decirnos -y de hecho lo hace-: «¡seguidme!»

Julio Eugui
Juan Ramón Domínguez Palacios / http://anecdotasypoesias.blogspot.com.es

viernes, 15 de diciembre de 2017

Imaginaciones

Víctor Frankl
   A veces ocurre que las dificultades que encontramos en nuestro camino son más fruto de la imaginación que obstáculos reales.

   Víctor Frankl, el gran psiquiatra vienés fallecido en octubre de 1997, especialmente famoso por el tratamiento llamado "Logoterapia" (curación por la palabra), donde tanta importancia se da al sentido de la vida, pues está convencido de que muchas neurosis tienen su origen en una pérdida de sentido vital, narra una simpática anécdota ocurrida con una paciente bastante hipocondríaca a la que trataba de convencer de que no tenía nada.

   La mujer, que había visto por el rabillo del ojo algo del contenido de su historial clínico, decía:
-Ah, no, doctor, yo estoy muy enferma. Además he podido ver el diagnóstico de mi enfermedad: un "corpulmo".

   Frankl dio un respingo, comprendiendo al instante de dónde había surgido esa nueva "enfermedad", desconocida para la ciencia hasta ese mismo momento.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Antes de ir al patíbulo

   Una vida puede cambiar radicalmente a través de un encuentro con el Señor. Ouizás en el último instante.

   En la prisión de Tarnów, los prisioneros hacinados en las celdas esperaban sus traslados al campo de exterminio de Auschwitz. Un condenado a muerte había sido llevado a una de las celdas. Era un extremista de izquierdas del país y no creía en Dios. Paseaba por la celda de un lado a otro. 

   Sus compañeros le habían dado, para que lo leyese, un Evangelio. Comenzó a leer. Cuando, no mucho tiempo después, la Gestapo llegó para llevárselo al patíbulo, dijo a sus compañeros:
-Os agradezco que me hayáis ayudado a conocer a Dios Padre. Yo no tengo tiempo para llorar mis pecados con los que le he ofendido. Hacedllo vosotros por mí.

Cfr. J. Ablewicz. Seréis mis testigos

viernes, 1 de diciembre de 2017

Saciar la sed

   Cuenta una leyenda oriental que un hombre buscaba en el desierto agua para saciar su sed. Después de mucho caminar, ya muy fatigado, con la boca reseca, el peregrino descubre por fin las aguas de un arroyo. Pero, al arrojarse sobre la corriente, su boca encuentra sólo arena abrasadora. Vuelta a caminar, leguas y leguas; su sed y su cansancio van en aumento. Por fin, ya oye el rumor del agua. Se divisa en la lejanía un río caudaloso, ancho; ya toman sus manos el líquido tan ansiado, pero de nuevo era sólo arena. Más andar aún, con la lengua fuera, como un perro sediento. 

   Hasta que de nuevo se oye rumor de aguas de una fuente. Su chorro cristalino forma un gran charco. Pero sólo la decepción responde a la sed del caminante. Y con renovado afán se lanza al desierto. Atraviesa montes, valles, y sólo halla soledad y aridez. No hay agua, ni rastro... Un día le sorprende un viento de humedad; allá, a lo lejos, parece que el mar inmenso brilla ante sus ojos. El agua es amarga, pero es agua. Al hundir su cabeza ansiosa entre las olas, no hace sino sumergirse en un fango que no está originado por el agua. 

   El peregrino entonces se detiene; se acuerda de su madre, que tanto sufrirá por él cuando sepa de su muerte. Las lágrimas vienen a sus ojos, resbalan y caen en el cuenco de sus manos, y entonces le permiten saciar su sed. Algo parecido nos sucede a todos a veces, después de haber tratado en vano de apagar nuestra ansia en tantas fuentes engañosas, que descubrimos al fin que en las lágrimas de contrición y el arrepentimiento por nuestras errores está el agua que puede remediar nuestra sed.

interrogantes.net / anecdotasypoesias.blogspot.com.es

sábado, 5 de agosto de 2017

Formación exigente

   
   Era el tiempo en que los sacerdotes aún cumplían el servicio militar obligatorio. Recién ordenados sacerdotes fueron destinados a hacer el campamento, con el resto de la tropa, al norte de África. 

   Claro que nadie les había avisado de que pronto habría una revuelta civil que acabaría con el protectorado y que sazonaría su estancia en el desierto con tintes de guerra.

martes, 15 de marzo de 2016

Los defectos de Jesús


 Vietnam. Año 1975. El gobierno de Ho chi Minh (antigua Saigón) define el nombramiento como obispo del sacerdote Nguyen Van Thuan como un complot. Tres meses después lo encarcelan. Pasó trece años en las cárceles vietnamitas.

   En todos sus años de prisión, incluso durante los nueve que pasó en régimen de aislamiento, nunca perdió la esperanza, porque le conmovían lo que él llamaba los defectos de Jesús. Lo cuenta él mismo: «A los compañeros de prisión no católicos que me preguntaban cómo podía seguir esperando, les respondía: “He abandonado todo para seguir a Jesús, porque amo los ‘defectos’ de Jesús”». Y entonces aclaraba cuáles eran estos defectos:

viernes, 22 de enero de 2016

Una generación pasada de rosca

   
   Nínive, ciudad de depravadas costumbres. Sus habitantes habían vuelto la espalda a Dios, prefiriendo vivir perdidamente atraídos por la voluptuosidad de los placeres. Jonás se asusta ante el cometido profético que recibe: anunciar la conversión a los ninivitas. Hará todo lo posible por huir del escenario escogido por Dios para él; no obstante, resultará imposible escapar del querer de Dios.

    Arrojado al agua y devuelto a la orilla por el cetáceo, predicó la buena noticia de la conversión en la gran ciudad, ganando el favor del rey y de los ciudadanos. La urbe se salvó de la ira de Dios por la predicación de Jonás.

miércoles, 14 de octubre de 2015

EL MURO TORCIDO

Después de escudriñar al milímetro miles de páginas web, se decidieron por dos obreros de calidad contrastada. La vecina del chalet contiguo les había encargado algunos trabajos y había quedado muy contenta. Además, eran de su pueblo. Gente de fiar. El asunto no podía pintar mejor, porque, tal y como están las cosas, conviene apretar en el precio sin perder un gramo de calidad.
Por otra parte, la obra no era especialmente complicada: se trataba de levantar un muro no muy alto en el jardín cerrando un pequeño espacio para dejar ahí todas las cosas relativas al cuidado de las flores: sacos de abono, herramientas y otras cosas por el estilo. Manolo, que era el jefe, captó enseguida la idea y se pusieron manos a la obra la mañana siguiente. Aseguraba que en pocos días estaría lista.

sábado, 1 de agosto de 2015

Historia de un flechazo

En su nuevo destino –una base extranjera a muchos kilómetros de casa–, el soldado recibía puntualmente el periódico de su pueblo. Era una pequeñez que, sin embargo, le reportaba un gran alivio. Sin cobertura ni comunicaciones, ese era el único medio para seguir al corriente de las cosas de casa.

Un día, durante el descanso de media tarde, reparó en lo bonita que era la chica que protagonizaba una noticia en las páginas centrales. Había sido premio de estudios. El soldado no la conocía, pero, cuanto más la miraba, más le gustaba. Quedó tan cautivado que, armado de valor, se decidió a escribirle. No era difícil conocer su dirección: con las pesquisas adecuadas enseguida daría con ella.

No podía imaginar lo que iba a suceder. La chica respondió, e iniciaron una correspondencia regular. Pronto intercambian algunas fotos, y se cuentan todas sus cosas. El soldado se enamora cada día más… de una chica a la que jamás ha visto.

jueves, 23 de julio de 2015

La terapia del perdón

Cuenta Roland Joffé el impacto que le produjo una entrevista en la CNN en la que una mujer hutu de Ruanda estaba tomando el té con un hombre al que ella misma presentaba como miembro de una tribu tutsi que había asesinado a su familia. El entrevistador, muy sorprendido, le decía: “¿Y por qué toma el té con él…? ¿Le ha perdonado?”. “Sí –respondía ella–, le he perdonado”. Y explicaba a continuación que aquel hombre iba todas las semanas a tomar el té con ella. “Lo hace para vivir en mi perdón”, añadía. 
 

Ese era el modo –continuaba Joffé– que ella tenía de tratar con su dolor. Y ese era el modo que aquel otro hombre tenía de tratar con el suyo. Del sufrimiento humano de ambos, salía algo nuevo y mucho más grande. En aquel acto heroico de la voluntad había un propósito. Aquella mujer estaba dignificando su propia vida al perdonar a aquel hombre hutu. Era una mujer campesina de una sencillez conmovedora, pero sobre todo de un enorme poder moral, que se estaba sobreponiendo a la llamada del odio para imponerse a sí misma la terapia del perdón. 

A todos nos gustaría ver más perdón en el mundo, pero luego a todos nos cuesta perdonar. Es difícil saber por qué unas personas logran perdonar y otras no. Es un misterio extraordinario, con el que todos convivimos. Todos los seres humanos tenemos la posibilidad de perdonar. ¿Por qué, entonces, algunas personas se sienten incapaces de hacerlo? ¿Qué influencias hay dentro de un hombre a la hora de afrontar ese dilema?

lunes, 29 de junio de 2015

El pescador del lago de Como

Chicos y chicas. Convivencia al norte de Italia, junto al maravilloso lago de Como. Un paisaje excepcional: verde, frondoso, lleno de luz. Un pequeño paraíso, una vista deliciosa, un momento idílico. Lástima de aquella figura casi esférica que empezó a cruzar el lago. Pantalón corto, sin camiseta, red de pesca, cerveza en mano, guiando la barquichuela. Un pescador local.

Una de las jóvenes reparó en aquel hombre curtido por sus horas de brega. Llena de estupefacción, golpeó a su novio, situado a su derecha, y le dijo: ¿Ves a aquel hombre? A uno como ese eligió Cristo como cabeza de la Iglesia, y a diez más como fundamento de la fe.

En efecto, Pedro –y probablemente los demás apóstoles– no iba mucho más allá de aquel viejo pescador del lago de Como. Así eran: hombres que se ganaban la vida con oficios sencillos, que tenían en la vida objetivos normales, y en sus proyectos, un horizonte limitado a su comarca. De hecho, el evangelio nos revela que en ocasiones no brillaban por su inteligencia, ni siquiera eran capaces de comprender los simples ejemplos que el Señor ponía en forma de parábolas. 

lunes, 20 de abril de 2015

Un rabino responde a la pregunta esencial

   Cuenta un relato antiguo, del tiempo de Jesús, que un día cualquiera un pagano se presentó delante del rabí Samay, célebre jefe de escuela y reputado maestro de la Ley. Le retó: estaba dispuesto a convertirse a la religión judía si el experto «era capaz de exponerle el contenido de esta durante el período de tiempo que una persona puede mantenerse apoyada sobre un solo pie. 

   
   El rabí recorrió mentalmente los cinco libros de Moisés, tan abundantes en ideas, y todo lo que la interpretación judía había añadido después, entendiendo que se trataba de elementos igualmente vinculantes, necesarios e indispensables para la salvación». Samay tuvo que admitir su incapacidad de aglutinar en tan solo un par de frases breves todo el contenido de la religión de Israel.

   «El extraño personaje que le había hecho aquella petición no se desanimó. Se dirigió –si puedo expresarlo de este modo– a la competencia, al rabí Hilel, el otro célebre jefe de escuela, y le hizo la misma petición. Al contrario que el rabí Samay, Hilel no encontró nada imposible en ella y le respondió sin rodeos: “No hagas a tu prójimo lo que a ti te fastidia. Esta es toda la ley. Lo demás es interpretación”».

miércoles, 18 de marzo de 2015

Llamativos envoltorios


   
   Le sucedió a un pintor, no precisamente famoso. Había donado a una institución un cuadro suyo rodeado de un suntuoso marco antiguo. Una noche entraron los ladrones en aquel edificio. Al día siguiente los guardianes encontraron en el suelo el cuadro sin el marco, el único botín considerado (probablemente con razón) digno de ser robado. 

Este hecho, que podría transformarse en una parábola, encierra una lección válida para todos; queda bien formulada en la frase hiriente del escritorÉmile Cioran (1911 - 1995): “De muchas personas se puede afirmar cuánto valen como se hace con ciertos cuadros cuya parte más preciosa es el marco”.

lunes, 9 de marzo de 2015

Un pastor a los 18 años

 
 «A los jóvenes de ahora parece que les cuesta más creer. No sé por qué. Quizá es que uno no crece más deprisa por más que quiera. A un primo mío lo nombraron agente del orden público cuando tenía dieciocho años. Por entonces ya estaba casado y tenía un hijo. 

Un amigo con el que me crié era predicador a esa misma edad. Pastor de una pequeña iglesia rural. Se marchó de allí para irse a Lubbock unos tres años después y cuando les dijo a todos que se marchaba se quedaron sentados en la iglesia llorando a lágrima viva. Mujeres y hombres por igual. 

Él los había casado y bautizado y enterrado (…). A la gente de ahora les hablas del bien y del mal y te expones a que se sonrían. Pero yo nunca tuve dudas acerca de cosas así. Cuando pensaba en cosas así. Y espero no tenerlas nunca»[1].

   ¿Será verdad que hoy creer cuesta más que antes? Quizá sea verdad que falta fe porque cuesta crecer, porque cuesta asumir responsabilidades, porque cuesta madurar.

lunes, 2 de marzo de 2015

Perfectus Detritus

   
Perfectus Detritus
   «¡César nos pide más dinero y más hombres para hacer la guerra, cuando ni siquiera es capaz de asegurar la paz romana en sus territorios conquistados!». Un senador se queja abiertamente en presencia de César. Los otros miembros del Senado se revuelven. La situación es tensa. 

   El orador prosigue: «Existe un pueblecito allá arriba, en las Galias, que se burla de nuestras tropas de ocupación y rehúsa nuestra ley... ¡que César haga que se respete a Roma en los países conquistados, antes de pensar en nuevas aventuras!».

Los senadores ponen contra las cuerdas al gobernador de la omnipotente Roma. Y lo peor es que tienen razón: existe un pueblecito al norte, en las Galias (el pueblo de Asterix y Obelix, como habrás adivinado), que resiste a la ocupación romana. Cuando se queda solo, el gobernante medita con sus colaboradores más próximos: ¡hay que acabar con esos irreductibles para acallar la boca de los que se oponen al poder del César! ¿Qué hacer?