Benedicto XVI recibió una sorpresa bávara por su 90 cumpleaños. Le visitó el primer ministro de Baviera y le llevó una cesta con bretzels, los panes típicos de su tierra.
Pero además de los dulces, el Papa disfrutó unos minutos en la puerta de su casa de la música, los bailes y los trajes típicos de su tierra.
Y como buena fiesta alemana, no podía faltar el brindis con la cerveza.