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jueves, 26 de noviembre de 2015

Daniel en el foso de los leones

Recordamos el episodio de Daniel en el foso de los leones, ejemplo de confianza en Dios:
 
En aquellos días, unos hombres espiaron a Daniel y lo sorprendieron orando y suplicando a su Dios. Entonces fueron a decirle al rey:
–Majestad, ¿no has firmado tú un decreto que prohíbe hacer oración a cualquier dios fuera de ti, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones?

El rey contestó:
–El decreto está en vigor, como ley irrevocable de medos y persas.
Ellos le replicaron:
–Pues, Daniel, uno de los deportados de Judea, no te obedece a ti, Majestad, ni al decreto que has firmado, sino que tres veces al día hace oración a su Dios.

miércoles, 27 de octubre de 2010

CONTRATIEMPO DE UN NÁUFRAGO

   El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Oró fervientemente a Dios pidiéndole ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar. Cansado, finalmente optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias. 

   Un día, tras merodear por la isla en busca de alimento, regresó a su cabaña y la encontró envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había ocurrido... lo había perdido todo. Quedó anonadado con tristeza y pena. "Señor: como me pudiste hacer esto a mi!" se lamentó. 

   Al día siguiente, al despuntar el alba, le despertó el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Venían a rescatarlo. 

   "Como supieron que estaba aquí?" preguntó el náufrago a sus salvadores. "Vimos su señal de humo", le contestaron.

sábado, 9 de octubre de 2010

LAMIENDO LA MANO DE DIOS

   El 18 de mayo de 1967 fallecía uno de los hombres que más han brillado en la medicina española, ilustre maestro de otros grandes doctores. Don Carlos Jiménez Díaz había nacido en Madrid, en el año 1898. Antes de morir había escrito una oración para un pariente suyo. 

   El texto se lo confió la viuda al matrimonio Eduardo y Laurita Ortiz de Landázuri: "José Mari:  Cuando sientas la mano de Dios que te acaricia, aunque sea a contrapelo y dolorosamente, recuerda lo que hace un perrito cuando siente la mano de su amo; le lame la mano. Yo te lo puedo decir, por experiencia;  llevo mucho tiempo lamiendo la mano de Dios".

Cfr. E. López-Escobar y F. Lozano, Eduardo Ortiz de Landázuri

martes, 31 de agosto de 2010

Un Cardenal revela que la Madre Teresa de Calcuta salvó su vocación sacerdotal

Cardenal Comastri
           El Cardenal Angelo Comastri presidió la celebración eucarística para conmemorar el centenario del nacimiento de la beata en la iglesia de San Lorenzo en Roma, ante unas cien misioneras de la caridad, más de 20 sacerdotes, líderes del gobierno local y un nutrido número de fieles.
          La misa fue concelebrada por el Prefecto de la Congregación para los Obispos, el Cardenal Marc Ouellet, quien leyó un mensaje del Papa al comienzo de la Misa.
          En su homilía, el Cardenal Comanstri recordó un encuentro personal con la fundadora de las Misioneras de la Caridad cuando él era un joven sacerdote.
          Contó que le dirigió una carta después de ser ordenado sacerdote y su respuesta “inesperada” fue sorprendente, porque estaba escrita “en un papel muy pobre, en un sobre muy pobre”.
          Tiempo después, el Cardenal Comastri fue a buscarla cuando se encontraba de visita en Roma, para agradecerle por la respuesta. Cuando se encontró con ella, la Madre Teresa le hizo una pregunta que lo dejó “un poco avergonzado”.
“¿Cuántas horas al día reza?”, le preguntó.
          Entre 1969 y 1970, recordó, la Iglesia estaba en un tiempo de “conflicto”, por lo que creyéndose “cercano al heroísmo”, el entonces Padre Comastri le explicó que rezaba la Misa diaria, la Liturgia de las Horas y el Rosario.
          La Madre Teresa le respondió rotundamente: “Eso no es suficiente”. “El amor no puede ser vivido de forma minimalista”, le dijo, y le pidió que le prometiera hacer media hora de adoración cada día.
 “Se lo prometí”, dijo el Cardenal Comastri, “y hoy puedo decir que esto salvó mi sacerdocio”.

ACIPRENSA
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miércoles, 13 de enero de 2010


Estos días se cumpliría el 75 aniversario del «rey del rock», que vivió siempre al límite

Elvis Presley, antes de morir: «Señor, ¡muéstrame una salida, te necesito!»

Su hermanastro lo encontró la misma mañana de su muerte rezando de rodillas en el baño de su mansión.

12 Enero 2010. La Razón

«Elvis estaría predicando si estuviera vivo», reconocía hace unos días Priscilla Presley, la que fuera esposa del fallecido «rey del rock», durante la celebración del que hubiera sido su 75 cumpleaños. Su célebre mansión de Graceland acogió a más de 3.000 personas que celebraron la onomástica. «Creo que Elvis estaría cantando música gospel. Y quizá estaría predicando un poco. Le fascinaba enseñar y quería mucho la Biblia», reconoció su mujer, Priscila.
Elvis Aaron Presley creció con la música gospel –«palabra de Dios», en inglés–, los espirituales de la música afroamericana. Él mismo explicaba: «Esa música se hizo tal parte de mi vida que era tan natural como el baile, una forma de escapar de los problemas y un medio de liberación». Así lo relata la monumental biografía del cantante en dos tomos que ha elaborado Peter Guralnick y que ocupa más de un millar de páginas.

Asistía a la iglesia

Según recoge la web Protestante Digital, Presley se crió en el ambiente evangélico o «pentecostal» del sur de los Estados Unidos: «Su madre le había acostumbrado a ir a la iglesia, no sólo a la escuela dominical, sino a todo tipo de campañas y reuniones especiales de avivamiento. Su familia asistía a la Primera Asamblea de Dios en Tupelo, Mississippi, y luego en Memphis, cuando se mudaron allí en 1948. James Hammill era predicador de su congregación en Memphis. Recuerda a los Presley en la iglesia, pero dice que Elvis nunca tuvo especial participación en los cultos. De hecho, no llegó a ser siquiera miembro oficialmente , aunque asistiera como adolescente a las reuniones. Pero su vida no dio señales suficientes de cambio como para poder ser bautizado y formar parte de la comunidad», relata.

Buscando el rostro de Cristo

El éxito y el dinero fácil llevaron a la ruina al «rey del rock», que vivió al límite entre anfetaminas, mujeres y fans. Marcado por la muerte de su madre, su vida fue de mal en peor. Hubo momentos de grandeza, como en 1966, cuando grabó «How great thou are», un álbum con varios himnos gospel, que le otorgó su primer Grammy. Pero poco a poco, su ritmo de vida lo llevó a la autodestrucción: «Elvis presentaba ya una patética imagen de obesidad, extravagancia y adicción. Cuando aparece muerto en su cuarto de baño, el libro que tenía en sus manos, se llamaba “La búsqueda científica” de la cara de Jesucristo, un título esotérico que mezcla la superstición y el espiritismo», relata la biografía de Guralnik.
Su hermanastro, David Stanley, le recuerda sin embargo leyendo la Biblia a menudo. Solía citar las palabras de la segunda carta de san Pablo a los Corintios sobre la necesidad de vivir para Cristo. Él le vio la mañana del día de su muerte: «Estaba de rodillas en el baño. Su lengua morada le colgaba de la boca y tenía los ojos llenos de sangre. Oraba: “Muéstrame una salida, Señor, estoy cansado y confuso, ¡te necesito!”», rogó.