Dicen que las aves predicen con exactitud la llegada de los huracanes y los tornados. Al parecer huyen 24 horas antes y se ponen a salvo. Claro que esos fenómenos meteorológicos no son frecuentes en España. Aquí, en la Sierra de Madrid, los pájaros anuncian a su manera la llegada de las tormentas. La golondrina Catalina, que anida bajo el tejadillo donde guardo el coche, me lo estaba advirtiendo.
—¿Por qué te picoteas tanto, querida hirundo rustica?
(Debo advertir que, cuando charlo con las aves, siempre las llamo por su nombre científico, a no ser que tengamos confianza y nos tuteemos).