Un asunto desagradable Oigo a Paco y a Sara —pongamos que se llaman así—, que están en el pasillo, junto a la puerta abierta de mi despacho. Paco, de pie, y Sara sentada en el suelo, fuman calmosamente un pitillo entre clase y clase.
—¿Qué vas a hacer el puente? —pregunta ella—.
—No sé… El viernes creo que haremos botellón.
—¿Y el sábado? —Dormir.
Se hace un silencio largo.
—¿Y el domingo? —No sé…
