Me decidí a pasar mi primera noche, en la habitación de mi difunta abuela, pero puedo asegurar que no me dormí ni un segundo, estando acostada la cama comenzó a moverse, como si alguien estuviese tumbándose a mi lado, me quedé helada y pude ver la silueta de alguien, di por hecho que era mi abuela, noté entonces como me acariciaban la frente de una forma que solo ella sabia hacerlo; estaba muy asustada y el miedo me dejo inmóvil, petrificada, un sudor frío corría por mi cuerpo.
Lo que voy a contar ahora es algo que no sabe nadie que me conoce porque tengo miedo a que los escépticos se reían de algo que para mí es muy serio.
Lo que voy a contar ahora es algo que no sabe nadie que me conoce porque tengo miedo a que los escépticos se reían de algo que para mí es muy serio.
Todo empezó hace, por estas fechas, un año, yo estaba de vacaciones de fin de semana en Cantabria y tuve que regresar porque mi abuela, la cual vivía conmigo, cayó enferma y murió.

