Cuenta una historieta que no le parece muy importante, pero que puede, a lo mejor. servir para algo.
Había un mozo de estación que iba golpeando las ruedas de los vagones con un martillo, escena nada rara en las estaciones. Un pasajero, al verlo, se asomó a la ventanilla y gritó:
-¿Desde cuándo viene haciendo eso?
-Desde hace veinte años, señor.
-¿Y para qué lo hace?
-No tengo ni idea.