Marianela –Nela le llaman todos en el pueblo- es el nombre de la pequeña niña, feúcha y escuálida, que da nombre a una de las novelas de Pérez Galdós. Ella dedica su tiempo a acompañar a Pablo, un chaval de su edad que es ciego.
El trato continuado les lleva a conocerse, en un aprecio recíproco que crece día a día: mientras ella le va contando cómo es el mundo, él capta el profundo ser de su valiosa cicerone.
En un momento determinado, surge la posibilidad de realizar una intervención quirúrgica a Pablo. Cuando las expectativas de alcanzar la vista son próximas, surge esta conversación:
“-Sí; que te quiero mucho, muchísimo –dijo la Nela, acercando su rostro al de su amigo-. Pero no te afanes por verme. Quizá no sea yo tan guapa como tú crees.
