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jueves, 12 de septiembre de 2019

En una etapa del camino de Santiago

Un hombre recorría una etapa del camino de Santiago. Ya estaba cansado. La etapa se le hacía larga, a pesar de la belleza del paisaje gallego. Al llegar a una villa preguntó a un labriego cuánto faltaba para el siguiente pueblo. 

Después de una pausa y una larga mirada, el lugareño le respondió: – No sé. Pasó un siglo en la espera. El peregrino se despidió vagamente. Siguió su camino. 

viernes, 13 de julio de 2018

El gesto que engrandece a Nadal


El partido fue una lección de tenis y de todos sus valores: sacrificio, constancia, trabajo, mejoría, respeto y voluntad. 
Cinco horas de ejemplo de qué es el tenis, qué significa el deporte y cómo son los protagonistas que viven, sufren, se apasionan con él. Rafael Nadal y Juan Martín del Potro fueron los mejores profesores en una batalla a cinco sets en el que uno salió vencedor, el otro derrotado. Esto es deporte.

lunes, 9 de abril de 2018

Con Nadal y Ferrer, por la puerta grande


Partía Alemania con ventaja de 2-1 en la última jornada de su eliminatoria de Copa Davis con España, que este fin de semana ha acogido la plaza de toros de Valencia. Pero con Nadal en el equipo a los germanos les duró un suspiro esa prelación en el marcador, pues cuando Alexander Zverev quiso darse cuenta Rafa ya le había pasado por encima con un juego poderosísimo que se saldo con un 6-1, 6-4 y 6-4 en poco más de dos horas. 

Un ciclón fue el mallorquín. Quedaba todo pendiente del quinto encuentro, que debían disputar David Ferrer y Philipp Kohlschreiber y que tras casi cinco horas cayó del lado del español (7-6, 3-6, 7-6, 4-6 y 7-5). Ferrer se impuso en un duelo casi agónico, con ambos tenistas al límite de sus fuerzas y los tendidos del coso convertidos en una casa de locos.

Toda una lección de trabajo en equipo, entrenamiento duro, constancia, fortaleza y sacrificio para pelear hasta el final y vencer a un digno adversario.

Juan Ramón Domínguez Palacios / http://anecdotasypoesias.blogspot.com.es

viernes, 23 de febrero de 2018

El coraje de Regino, bronce en snowboard cross

Regino −Regino Hernández− es un ceutí criado en Mijas (Málaga), que −haciendo honor a su propio nombre− se ha coronado.
Medalla de bronce en snowboard cross en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, Corea del Sur.
La medalla española más reciente en unos Juegos invernales la había logrado Blanca Fernández Ochoa… en Albertville (Francia), hace ‘solo’ 26 años.
Regino nacía precisamente por aquellas fechas: unos meses antes de que Blanca hiciera podio.
Y este hombre, hoy con toda la barba, lleva desde que cumplió cuatro añitos subiendo, cada fin de semana, a Sierra Nevada: a entrenar.

viernes, 1 de marzo de 2013

«EN NUESTRA VIÑA HAY UN TESORO»

   Un viñador que estaba a las puertas de la muerte llamó a sus hijos y dijo:
-En nuestra viña hay un tesoro; cavad y buscarlo.

Los hijos gritaron con fuerza:
-Pero, ¿en qué lugar?
Insistió el padre en que cavaran y falleció.
Los hijos empezaron a buscar con azadones, cavando con frenesí, en una dirección y otra. Nada, todo era un engaño. Pero luego reconsideraban el asunto, y volvían a cavar, pues su padre nunca les había engañado. inútil esfuerzo; ahí no había tesoro.

Cansados y decepcionados, no creyeron del todo a su padre, abandonaron, cuando al fin ya la primavera apuntaba, y la viña empezó como cada año a echar sus brotes y luego los racimos. Entonces se dieron cuenta de que los racimos eran superiores a los de cualquier otro año y a los de los vecinos.
«Eso, eso era el tesoro. El trabajo, el trabajo en su propia viña», se dijeron entre risas y sollozos. Y es que su padre les había dejado una herencia de auténtico valor: la lección del trabajo; la viña, el terreno... no lo era todo.

Cfr. J. Oriol, Seis semanas de plazo

viernes, 24 de agosto de 2012

La constancia de Aries Merritt

   El estadounidense Allen Johnson vuela sobre el tartán, haciéndose con la medalla de oro en la prueba de 110 metros vallas con un tiempo de 12 segundos y 92 centésimas. 

   Todo el país lo celebra después de que cuatro años antes el canadiense Mark Mackoy terminara con la hegemonía de Estados Unidos en una prueba que siempre había dominado.

   En esos momentos, un niño de 11 años de Illinois está encandilado frente a la televisión de su casa. Lo que acaba de ver es espectacular. Está conmocionado. Tanto, que desde aquel preciso instante decide que de mayor será como su nuevo ídolo, que de mayor va a ganar un oro olímpico en los 110 metros vallas, que de mayor va a ser como Allen Johnson.

jueves, 21 de octubre de 2010

CONSTANCIA E INTELIGENCIA

      Un día Matt y yo habíamos visto a una pequeña araña que intentaba sacar una cachipolla tres veces más grande que ella de un hoyo que había en la arena. La arena estaba seca, y cada vez que la araña remontaba la pendiente, los bordes del hoyo cedían y la araña volvía a caer al fondo. 

       Lo intentaba una y otra vez, sin cambiar nunca de ruta ni aflojar el ritmo. Matt me dijo: "La pregunta es la siguiente, Kate: ¿es muy tozuda o tiene tan poca memoria que olvida lo que ha pasado hace dos segundos y siempre cree que lo está intentando por primera vez?". Estuvimos observándola casi media hora y, al final, para gran alivio nuestro, lo consiguió, así que decidimos que no sólo era muy tozuda, sino también muy lista.

       En la vida ordinaria, el Señor espera que hagamos, con sinceridad, todo lo que podamos en todos los terrenos. Luego, el pondrá lo que falta. Recordad la consideración de San Josemaría: Me dices que sí, que quieres. -Bien, pero ¿quieres como un avaro quiere su oro, como una madre quiere a su hijo, como un ambicioso quiere los honores o como un pobrecito sensual su placer? -¿No? -Entonces no quieres. (Camino, 316)

(Tomado de Mary Lawson, "A orillas del lago", Salamandra, Barcelona 2002, pág 65).

domingo, 8 de agosto de 2010

¡TARAZONA NO RECULA!

         De la vieja iglesia parroquial de San Miguel, en Tarazona, salía, brillante, ufana, la procesión, encabezada por el sacristán con la cruz parroquial alzada y seguido de una larga hilera de fieles cristianos, cerrando la procesión el corregidor de la ciudad. Intercaladas, banderas, estandartes, imágenes. 

          El corregidor había marcado el itinerario de la procesión y el sacristán, obediente, iba guiando la comitiva. Pero he aquí que entró en una calle sin salida. Paróse el sacristán y tras él, paulatinamente, la comitiva. El corregidor preguntó a voz en grito que qué pasaba, y le dijeron cuál era la causa, y que la procesión debía recular para dirigirse de nuevo a la iglesia. 

          -¡Cómo! -exclamó con airado acento-. ¡Cómo volver atrás! ¡Ni por nada ni por nadie! ¡Tarazona no recula aunque lo mande la bula! -y ordenó el asalto a la tapia. Arrojando estandartes, pendones e imágenes de santos por encima de la tapia, y tras ellas los fieles, la procesión se reorganizó en el otro lado, siguiendo su curso. 

          La leyenda nos invita a no rendirnos ante los obstáculos ordinarios y extraordinarios, y me recuerda aquellas palabras de San Josemaría: No lo olvidemos: en el cumplimiento de la Voluntad divina, las dificultades se pasan por encima..., o por debajo..., o de largo. Pero..., se pasan! (Surco 106).

jueves, 14 de enero de 2010

Perseverar pensando en los demás


Las expectativas legítimas de los otros urgen y facilitan nuestra fidelidad. Así lo ha sido siempre, en la familia, en la amistad, en cualquier ideal de servicio o de entrega. Lo expresa admirablemente Antoine de Saint-Exupéry en "Tierra de hombres", donde cuenta la historia de un piloto perdido en la montaña después de estrellarse su avión. Aquel hombre, Guillaumet, tenía un montón de razones para dejar de luchar por seguir adelante: no conocía el camino, era casi seguro que todo aquel sobrehumano esfuerzo no serviría para nada. Estaba solo, perdido, roto de golpes, de fatiga, de cansancio. Derribado a cada paso por la tormenta, en una zona de la que se decía que Los Andes, "en invierno, no devuelve a los hombres".

La muerte por congelación es una muerte dulce: entra una especie de sopor, lleno de sensaciones agradables en las que uno se encuentra, incluso, optimista, y entre dos sueños se escapa el alma. Aquel hombre lo sabía. No le costaba nada dejarse estar, recostado sobre el suelo helado, no levantarse después de una caída, decir ¡ya basta, se acabó!, y no volver a intentarlo de nuevo. "Perdidas, poco a poco, tu sangre, tus fuerzas, tu razón, seguías avanzando, obstinado como una hormiga, volviendo sobre tus pasos para rodear el obstáculo, volviendo a ponerte en pie después de las caídas, o volviendo a subir aquellas pendientes que solo conducen al abismo, sin concederte ningún descanso, pues, de haberlo hecho, ya no te hubieras levantado del lecho de nieve.

Las razones para seguir


"En efecto, cuando resbalabas, tenías que incorporarte deprisa para no ser transformado en piedra. El frío te petrificaba en cuestión de segundos, y disfrutar, después de una caída, de un minuto de más descanso, te suponía mover unos músculos muertos para poder reiniciar la marcha. Te resistías a las tentaciones. "En la nieve –me decías–, se pierde todo instinto de conservación. Después de dos, tres, cuatro días de marcha, uno solo quiere dormir. Era lo que yo deseaba". Y tú caminabas y, con la punta de la navaja, cada día te ensanchabas un poco más la abertura de los zapatos para que los pies, que se te congelaban y se hinchaban, cupiesen dentro... ".

Guillaumet piensa en su mujer, en sus hijos, en sus compañeros. ¿Quién podrá mantener a esa familia que le aguarda en algún lugar de Francia si él se para? No, no les podía fallar. Ellos le querían, le esperaban. ¿Qué pasaría si supieran que estaba vivo? "Si mi mujer cree que vivo, cree que camino. Los compañeros creen que camino. Todos tienen confianza en mí, y soy un canalla si no camino." Cuando volvía a caerse, repetía esas palabras. Cuando las piernas se negaban a avanzar más; cuando los huesos todos de su cuerpo gemían entumecidos por el frío y el cansancio; cuando después de bajar tenía que volver a subir, como en un carrusel que no acababa nunca, volvía a repetir el mismo estribillo: "Si creen que vivo, creen que camino, y soy un canalla si no sigo".

El pensamiento de las personas que nos esperan y nos necesitan, nos comunica fuerza para ir adelante, y eso es un ejercicio de responsabilidad y una estupenda manifestación de fidelidad. Hay muchas personas a nuestro alrededor que necesitan de nosotros, y quizá Dios espera que dediquemos a ellas nuestra vida, y si es así, no podemos defraudar ni a Dios ni a esas personas.

Henri Guillaumet, héroe de la aviación francesa, formaba parte de la Compagnie Generale Aeropostale, el servicio de correo aéreo que unía Francia con América del Sur. Leer más aquí