En una de mis primeras guardias del Turno de Oficio, me llamaron de la
comisaría la tarde del día enque estaba de suplente, para atender a un
detenido.
El asunto era el siguiente: Un hombre de unos 27 años había
dado un «tirón» a una anciana, para robarle la cadena que la señora
llevaba al cuello. Con el tirón la señora se fue al suelo, pero el
ladrón, tras salir corriendo se paró en la esquina próxima para ver que
había sido de su víctima.
Al observar que nadie de los que pasaban se
acercaba a ayudar a la señora, él mismo volvió junto a ella, y tras
devolverle lo robado, llamó a una ambulancia y llevó a la señora al
hospital, donde la ingresaron con fractura de cadera.
