A Fernando Santos (Lisboa, 1954) le persigue una fama de hombre duro y cascarrabias, pero quienes le conocen bien afirman que no es tan fiero como lo pintan. En cambio, destacan su enorme respeto hacia todo aquél que se cruza en su camino. Exigente al máximo, pero sin un mal modo. En Portugal es un héroe desde que hace dos años convirtiera a la selección en campeona de Europa.
Un Luis o un Del Bosque a la portuguesa. Al igual que ellos, ha logrado llevar a su equipo al mayor éxito de su historia después de una larga procesión de fracasos. Su rigor táctico y la pasión que transmite a sus jugadores serán, junto a Cristiano Ronaldo, los mayores peligros que se encuentre España en su debut mundialista.
