La sonrisa con que nos atiende el cardenal George Pell en su apartamento de Roma refleja bien su estado de ánimo. Nadie diría que hace pocos meses se encontraba en prisión, acusado de unos delitos que no había cometido. Los 404 días en prisión le han reforzado una idea...
“El mensaje cristiano funciona. Las enseñanzas de Jesús son auténticas y dan fruto de vida y fortaleza. La importancia del perdón, empeñarse en pedir perdón es bueno para la paz de tu corazón y de tu mente”.
Han sido meses muy duros. El cardenal de 79 años no se imaginaba que podrían declararlo culpable siendo inocente y con un único testigo en su contra.
