Yo, a lo mío. No paro de darle vueltas a esta fotografía, a la puerta que abre y que –temo– se normalice pronto. Abrahim Hassan ya tiene seis meses. Hace varias semanas conocimos que nació gracias a la técnica de los tres padres.
Fácilmente, los que somos padres nos podemos poner en la piel de Ibitsam y Mahmoud, un matrimonio jordano que ha perdido a dos hijos a los 6 y 2 años por una enfermedad genética que la madre porta en el ADN de sus mitocondrias –unos corpúsculos externos al núcleo de las células–. ¿Qué padres no harían todo lo que esté en sus manos para que su hijo nazca y crezca sano?
Por eso escogieron este camino que les abre la ciencia: extraer el núcleo de un óvulo de la madre e insertarlo en el óvulo, sano y vaciado, de la donante. Luego es fecundado artificialmente. Se crearon cinco embriones; solo uno se desarrolló normalmente y era viable.
