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| Un viajero entrando en la cabina llamada Jabbrrbox |
La Guardia, tercer aeródromo de Nueva York, sorprende a los viajeros con extrañas cabinas para trabajar.
Pasear por el aeropuerto LaGuardia es un viaje en el tiempo. Las terminales están desfasadas, con pasillos estrechos y de techos bajos, alfombras descoloridas, mobiliario anticuado...
Desde hace algunas semanas, su terminal B tiene unas extrañas cabinas blancas. Alineadas en uno de los pasillos, con pantallas táctiles en las puertas, su nombre es todavía más bizarro que su apariencia: Jabbrrbox. Son, según sus creadores, «ecosistemas de espacios privados bajo demanda».
Siempre conectados
La idea es ofrecer al viajero de negocios un microespacio de trabajo sin distracciones: aislado del ruido de la terminal, sin el ir y venir de pasajeros, con conexión rápida y fiable a internet.
La idea es ofrecer al viajero de negocios un microespacio de trabajo sin distracciones: aislado del ruido de la terminal, sin el ir y venir de pasajeros, con conexión rápida y fiable a internet.

















