Los incendios eran muy frecuentes en Roma en el siglo I. tenía 500.000 habitantes, mucho material inflamable (paja, madera, telas ), iluminación con teas y lámparas de aceite, calles estrechas llenas de tenderetes y, situados en puntos estratégicos de la ciudad, unos cuantos esclavos armados con cubos de agua para sofocar los fuegos.
Tras el incendio del año 6 d. C., el emperador Augusto decidió sustituir este sistema, totalmente ineficaz, creando un cuerpo de vigilantes que hoy podríamos llamar el primer cuerpo de bomberos profesionales de la Historia.















