Vivir el presente. No preocuparnos demasiado por el ayer, que es historia y el mañana que es un misterio. Sabios consejos
Jaime Sanz
Escribe Enrique Monasterio:
Me piden que escriba sobre las blasfemias, que no guarde silencio en el blog ante los actos sacrílegos, los insultos a Jesucristo y a la Santísima Virgen, las amenazas que reciben los católicos sólo por serlo y, en definitiva, ante la basura antirreligiosa que se acumula en la red, en las televisiones y hasta en las calles de nuestras ciudades.
Guadalupe, que vive en los Estados Unidos desde hace más veinte años, me pregunta escandalizada: "¿qué les está pasando en España?"
Enrique García-Máiquez, en su artículo de hoy —que recomiendo— habla del presunto "derecho a la blasfemia", que algunos reivindican quizá como paso previo a la subvención. Algún columnista menos serio afirma que las manifestaciones de fobia anticatólica son sólo una moda de la izquierda, que pasará como pasó la moda de los pantalones campana. Yo me temo que el fenómeno es más grave. Estamos ante una epidemia de odio, y el odio, por muy explicables que sean a veces sus causas, siempre tiene al Diablo como primer principio.