El pasado 29 de junio, tras la victoria sobre Uruguay por 2-0 que le daba a su país por primera vez el paso a cuartos de final de un Campeonato del Mundo de fútbol, James Rodríguez escribió un breve tuit en su cuenta: "La alegría es de Colombia, la gloria es de Dios". Había metido los dos tantos, convirtiéndose en el héroe nacional.
Sólo dos días antes, la FIFA había elegido a este joven de 22 años, nacido en Cúcuta, casado con Daniela (la hermana del guardameta de la selección David Ospina) y padre de una niña (Salomé, cuyo nombre lleva tatuado en el antebrazo), como mejor jugador de la fase de grupos de Brasil 2014, con 9,79 puntos sobre 10, tras haber marcado en todos los partidos y convertirse en el mejor artillero colombiano en la historia de los Mundiales.