Una noticia estimulante para celebrar el 21 de marzo, ‘Día Mundial del Síndrome de Down’.
Más de 5 millones de personas siguieron el pasado 14 de marzo a través del canal France 2 la información del tiempo que co-presentó Mélanie Ségard, una joven francesa de 21 años con síndrome de Down. El segmento alcanzó el 22% de la audiencia, lo que supone todo un record de la temporada. La chica consiguió así cumplir un deseo que manifestó a través de las redes sociales y que obtuvo en pocos días un gran respaldo popular.
Ejemplar el apoyo de todas las personas implicadas por parte de la televisión. Una noticia estimulante para celebrar el 21 de marzo, Día Mundial del Síndrome de Down.
Todos queremos poner a cero el marcador de nuestra vida para arreglar las meteduras de pata y recomenzar. ¿Te atreves a pulsar RESET?
RESET: regreso a la configuración original de un sistema o a los ajustes de fábrica. Si tras ejecutar diversas tareas deseamos volver al estado inicial, podemos pulsar la tecla de RESET para reiniciar el sistema operativo.
Pagó la última ronda de unas cervezas que le habían sentado divinamente después de una intensa semana de trabajo, se lo habían pasado bomba despotricando del viaje del Papa, de la hipocresía de la Iglesia, de todo lo que les pedía el anticlericalismo que los unía como la amistad que se profesaban y que les servía para estar colocados en la misma empresa pública de la Junta.
Se fue a casa para comer algo antes de echarse una buena siesta, pero de camino se encontró con un olor que lo llevó directamente hasta el paraíso efímero de su infancia. Un olor a cocido, a caldo humeante, el aroma que lo recibía cuando llegaba a su casa después del colegio, con su madre atareada en la humilde cocina donde la olla hervía sin cesar.
Tienen residencia gratis a cambio de que dediquen algo de atención a los ancianos.
La idea fue noticia aquí y allá hace algún tiempo, pero reconozco que solo la he visto ahora. Se trata de la iniciativa de algunas residencias de ancianos que establecen un pacto con un grupo selecto de estudiantes universitarios: tiene residencia gratis a cambio de que dediquen algo de atención a los ancianos. Es una de esas situaciones win–win que vale la pena mencionar.
RESET: regreso a la configuración original de un sistema o a los ajustes de fábrica. Si tras ejecutar diversas tareas deseamos volver al estado inicial, podemos pulsar la tecla de RESET para reiniciar el sistema operativo.
El botón de RESET suele utilizarse cuando un ordenador se bloquea. En caso de que un programa presente fallos y haga que el equipo no responda, RESET hace que el ordenador se reinicie.
En ocasiones, es nuestra propia vida la que parece bloquearse, torcerse… fruto de una decisión equivocada o de un mal paso… ¿Y quién no desearía contar entonces con la posibilidad de empezar de cero? Esa posibilidad existe. Luisa nos cuenta su caso.
Hace unos años –veinte o alguno más, la verdad– se hicieron famosos los gritos de un entrenador de fútbol argentino que se desgañitaba contra los médicos y asistentes de su equipo porque estaban atendiendo a un jugador del equipo contrario. Les increpaba diciendo: «¡Písalo, písalo! Al rival hay que pisarlo. ¿Qué camiseta lleva?
Los nuestros son los blancos. ¡Písalo!». Aunque no se atrevan a decirlo, muchos piensan y viven así: al rival, al que compite conmigo por algo, ni agua. Y, si así es con el rival, ¿qué pensaría este entrenador de la llamada de Jesús a amar, no ya a los rivales, sino a los enemigos?
Más aún, quizá no haya que ir a preguntar a un hombre así en un momento tan exaltado, basta que te lo preguntes tú mismo, o que lo hicieras en el círculo de personas con las que tratas frecuentemente. ¿Amar a los enemigos? ¿Nos hemos vuelto locos?
Un dicho, cuya existencia se remonta al siglo XVIII, a alguien que abandona en el último segundo un proyecto tras recabar el apoyo de otros lo tachaba irónicamente de ser como el Capitán Araña, «que embarcaba a la gente y se quedaba en tierra».
Parece ser que el refrán se refiere a un marinero vasco llamado Arana, o más probablemente a uno de origen portugués de apellido Aranha –que se pronuncia araña– que se ganaba la vida animando a otros a embarcar camino de América, por lo que cobraba comisión, pero él nunca hacía el viaje.
En tiempos del Rey Carlos II de Inglaterra, dos cortesanos acudieron al capellán real en busca de consejo. Ambos cortesanos querían que un alguacil se librara de unos forajidos particularmente sanguinarios que salteaban caminos cerca de las propiedades de un señor con el que ambos querían congraciarse.
El primer cortesano quería que el encargo recayese en un alguacil joven y expeditivo. El segundo cortesano no estaba de acuerdo, ya que el susodicho alguacil era hijo de un Cavalier, es decir, que su padre había luchado en el bando equivocado durante la guerra civil que acababa de terminar.
El segundo cortesano pedía que el encargo lo realizase un alguacil leal a la causa de los Roundheads, la causa del padre del Rey. No era cuestión de poner, decía el celoso cortesano, al hijo de un rebelde en posición de destacar. Pero el único disponible por aquellas tierras era un anciano gotoso.
Haciendo limpieza general en mi ordenata, encuentro esto: unas preguntas de exámenes contestadas por chicos y chicas de ESO, víctimas de la Logse y, quizá también, del botellón.
-¿Cuántos continentes hay?
Unos 150, aunque no he estado en todos. Conozco el de Majadahonda y Alcobendas. De todas formas ahora se llaman Carrefour.
Adaeze estudió enfermería ortopédica en Nigeria. Tras terminar sus estudios en 2012 se incorporó a una clínica de la ciudad de Enugu (Nigeria). Pero muy pronto el amor por su trabajo se fue apagando, pues las condiciones laborales eran pésimas.
Adaeze trabajó durante unos meses, pero las condiciones laborables le llevaron a dejar aquel puesto y buscar otro hospital. Fue así que envió su currículum al Hospital de la Fundación Niger.
José María Postigo, Chema, conocido por ser el padre de la familia numerosa con más niños escolarizados en España (han tenido 18 hijos), falleció ayer a los 56 años de edad. Hace apenas una semana les confirmaron que padecía un cáncer de hígado complejo. Su mujer, Rosa Pich-Aguilera, relata a Religión Confidencial los últimos días de su marido.
El whatsapp de Rosa echa humo. “Tengo miles de mensajes, pero has tenido suerte y quiero atenderte”, expresa a Religión Confidencial. A la mujer de Chema Postigo, madre de 18 hijos (tres en el cielo), no se le quiebra la voz. Al otro lado del teléfono se muestra serena, tranquila.
“¿Cómo estás Rosa?”, pregunta la periodista de este Confidencial. “Muy bien. Son momentos agridulces, llenos de dulzura, de cariño, pero también de mucho dolor. Hemos llorado muchísimo pero no nos ha faltado el sentido del humor. Uno de mis hijos ha traído hasta un cubo para que vertamos allí todas las lágrimas”.
El día dos de noviembre de 1993 moría Severo Ochoa, prestigioso científico galardonado con el premio Nóbel por sus conocimientos e investigaciones. A los dos días, el cuatro de noviembre, un diario publicaba este artículo de Pilar Urbano bajo el título de ‘Una insólita confesión de Severo Ochoa’:
“Iba por esos aeropuertos y por esas carreteras y por esas estancias alfombradas, con la mirada perdida, como un suicida in pectore. Quería morirse. Lo decía. A mí, desde luego, me lo dijo. Que sin ella, sin Carmen, la vida le era desabrida. Y, golpeándose las costillas a la altura del corazón: “¿por qué no se me rajará éste, cualquier noche, estando yo dormido?”. Se extrañaba ante le misterio de su duración. Igual que Tarradellas y Dalí y Dolores Ibarruri y Enrique Tierno Galván y Don Juan de Borbón... que, como él, vivían ya desarraigados.
Un luchador que no temía a la muerte "porque forma parte de la vida", y al que miles de personas han seguido su batalla contra la leucemia por las redes sociales.
Su amigo Pepe, José López Solórzano, el párroco de la iglesia del municipio, emocionado, comentaba a los feligreses en su homilía: “Los que hemos conocido a Pablo lo hemos querido. Dios ahora lo tiene en brazos. Y estoy convencido de que todo lo que ha ayudado a los demás no se pierde”.
Sucedió hace bastantes años en un campo de concentración en Francia. Había en él muchos refugiados españoles. Un sacerdote solía subir al estrado y explicaba a su auditorio temas de religión.Un día les habló de Dios y de su existencia. Cuando terminó el sacerdote de explicar sus ideas, preguntó al auditorio si alguno quería exponer algo.
Se oyó la voz de un refugiado gritando su disconformidad. El ateo subió al estrado y dijo al auditorio: “No estoy conforme con lo que ha dicho el sacerdote. Yo digo que Dios no existe. Y lo voy a probar. Aquí está mí reloj. Si Dios existe, le doy un plazo de cinco minutos para que me mate. Faltan cuatro minutos. Faltan tres minutos. Faltan dos minutos. Falta un minuto. No falta nada. El Dios de este sacerdote no existe”.
Al acabar de hablar el incrédulo, sus partidarios le vitorearon. Le pasearon en hombros por el campo de concentración. El sacerdote quedó sin saber qué hacer. De repente tuvo una idea luminosa. Y dirigiéndose a la multitud de incrédulos y de creyentes les dijo. “Señores, no he terminado aún. Invitó al incrédulo a subir al estrado. El sacerdote pidió una pistola cargada.
Unos 600 jóvenes estudiantes se enfundarán el mono y cogerán brocha y rodillo en los próximos fines de semana para hacer un buen lavado de cara a 30 viviendas de los distritos madrileños de Tetuán y Puente de Vallecas. Vuelve la Operación Rehabilitación de Viviendas, de Cooperación Internacional ONG, bajo el lema “Painting for others”, con el apoyo de la Fundación Pryconsa.
Eleuterio tiene artrosis con 63 años y vive en el barrio madrileño de Hortaleza. Vive con una pensión mínima cuidando a su hermana Dolores, que lleva tres años postrada en cama por una enfermedad. En esta situación, la falta de cuidado de su vivienda ha ido empeorando cada año, con acumulación de residuos y falta de mantenimiento.
Él es uno de los beneficiarios derivados por los servicios sociales que el año pasado consiguió darle un cambio gracias a la colaboración de los jóvenes voluntarios que cada año participan en esta campaña. “Habrá gente -cuenta Eleuterio-que no se hace a la idea de hasta qué punto te puedes ver abandonado con una situación desesperante y lo mucho que te ayuda poder tener una mano amiga, como la de estos chicos, que en un momento determinado te sacan adelante, tiran de ti”.
El proyecto nació en Sevilla hace 21 años, pero se ha ido extendiendo a nuevas ciudades. En Madrid se realiza desde 1997. Este año, bajo el lema “Painting for Others”, -adaptación de la campaña de voluntariado “Living for Others”- 600 jóvenes rehabilitarán en Madrid 30 viviendas. Los jóvenes trabajarán los fines de semana, desde el último de febrero hasta el primero de abril, gracias a la ayuda de Fundación Pryconsa y Wenceslao García S.A.
Sensibilizar a los jóvenes
El perfil de los beneficiarios es de familias o personas solas de edad avanzada y con escasos recursos. Y la finalidad es, no solo dignificar sus condiciones de vida –con una mano de limpieza y pintura- sino también sensibilizar a los jóvenes sobre las dificultades que atraviesan muchas familias de su entorno.
José Mª Torregrosa, coordinador de la campaña en 2016, cuenta que “lo mejor es ver cómo los voluntarios interactúan con los beneficiarios, l0s conocen, los escuchan y acompañan durante todo el fin de semana. Y, lo que más agradecen después, es haber conocido estas realidades -que parecen tan lejanas a veces- de personas que están verdaderamente necesitadas, no solo de recursos, sino también de compañía”.
Por ejemplo, Laura, estudiante de último curso de Farmacia y una de las voluntarias de Madrid, en la pasada edición, que señalaba: “He aprendido que somos más útiles de lo que creemos porque, aunque hagamos una cosa pequeña, para ellos, sobre todo para algunas personas mayores, significa mucho, porque están muy solos.”
Por su parte, Marta, una chica de 18 años, estudiante en un colegio de Vallecas, aseguraba que esta es una experiencia que te abre los ojos: “Hay gente a tu lado que lo está pasando mal y necesita ayuda, aunque no la pida. Y es necesario preguntar, porque a veces no preguntamos. Pienso seguir haciendo voluntariado”. religionconfidencial.com
El sábado pasado tuvimos sesión del curso de matrimonios que
hemos organizado en el Club Juvenil Dardo. El caso práctico trataba de
"Trabajo y familia ". Unos padres que lo están cursando pensaron enseguida
en un matrimonio amigo que está pasando
un mal momento y los invitaron.
Se integraron en la reunión previa de pequeño
grupo, participando y opinando, encantados por el ambiente familiar y acogedor
en que se encontraban. Después, asistieron a la sesión general en
"primera fila" ... Al final dijeron delante de varios matrimonios:
"vamos a seguir participando creo que estas charlas salvarán nuestro
matrimonio".
Es Justino Javier Acosta, alguien que sabe lo que quiere y por qué lo hace: lo hace por amor y la experiencia es tan satisfactoria que no le importa repetirla.
En uno de los últimos viajes largos en coche, mi compañero se ocupaba de la música:
-Ahora voy a poner una cinta muy especial, me dijo.
-¿Y eso?
Empezamos a escucharla; era un popurrí de canciones tomadas de los más variados géneros musicales. Por mi parte, para compartirla, trataba de encontrar un ‘algo’ que hiciera especial aquel conjunto de canciones. No lo conseguí. Le pregunté, y entonces entendí:
- Cada canción tiene relación con un momento de mi vida con Begoña. La primera es la música del concierto en el que nos conocimos. La segunda es la que sonaba en el bar la primera ocasión en la que salimos. La otra...
“No te vendas: con la maternidad no se comercializa” es el vídeo que revela la verdadera cara de la llamada “gestación subrogada”, una práctica que cosifica a las mujeres tratándolas como esclavas y mera mercancía.
Dicen que la calle es la mejor universidad. Para Federico, ya jubilado, lo ha sido su peluquería. Señores que llegan, se sientan, y hablan mientras le arreglan el cabello. Era su trabajo, su manera de ganarse la vida. Pero también fue una cátedra privilegiada para conocer a las personas, meterse en su piel, escuchar, aprender y ayudar. Sin cortarse un pelo.
Me llamo Federico Barbero. Y soy peluquero, una profesión que me ha aportado muchas satisfacciones.
Estoy recién jubilado. Pero me pasé muchos días de mi vida alrededor de un sillón, entorno a una cabeza, y sin embargo, os presento la mejor universidad del mundo. En el trabajo directo con personas distintas nada puede ser monótono, y todo es una ocasión de aprender, y de ayudar.
Leemos en el Génesis [1] cómo los hombres se habían empeñado en un colosal proyecto que debería ser, a la vez, un símbolo y el centro de unidad del género humano, mediante la construcción de la gran ciudad de Babel y de una formidable torre. Pero aquella obra no se llevó a término, y los hombres se encontraron más dispersos que antes, divididos entre sí, confundido su lenguaje, incapaces de ponerse de acuerdo...
"¿Por qué falló aquel ambicioso proyecto? ¿Por qué se cansaron en vano los constructores? Porque los hombres habían puesto como señal y garantía de la deseada unidad solamente una obra de sus manos, olvidando la acción del Señor" [2].
Te transcribo, de manera prácticamente literal, una curiosa conversación. Se mantuvo (frecuencia de radio emergencia marítima española, canal 16) en la costa de Finisterre entre gallegos y norteamericanos el 16 de octubre de 1997. Está grabada −y difundida− en YouTube.
Un gallego se dirige a los responsables de la embarcación estadounidense: −Les habla el A-853. Por favor, desvíen su rumbo 15 grados sur para evitar colisionarnos. Se aproximan directo hacia nosotros, distancia 25 millas náuticas.
Tras casi 22 años casados, Rosa y José Gabriel nos abren la historia de su libro de familia numerosa: mucha normalidad, más herramientas para educar bien a los hijos, y un capítulo finlandés que representa bien el honor que sienten porque Dios ha llamado a las puertas de su casa con vocaciones para la Iglesia.
Después de casi veintidós años casados, mi mujer y yo miramos hacia atrás y no vemos más que motivos para dar gracias a Dios.
Él tiene 100 años y ella, 95. Llevan 75 años juntos y se miran como el primer día. ¿El secreto? «Paciencia y mucho amor».Eulogio Martínez Navarro tiene 100 años. Aparece por uno de los pasillos de su casa, apoyado en su bastón del que no parece depender demasiado.
Va elegantemente vestido, chaqueta gris oscura a juego con los pantalones, camisa a rayas y corbata azul. Detrás suyo, como si velara por sus pasos, Martina Abian Cebollas, de 95 años, tan elegante como Eulogio, con chaqueta azul, prendedor dorado y collar de perlas. «Esta es mi chavala», dice Eulogio y ella rompe a reír.
Este año cumplen 75 años de casados. La boda se celebró un 26 de noviembre de 1942 y no volvieron a separarse. Se sientan en el sofá y hasta el más despistado no ignoraría que para este matrimonio no ha pasado el tiempo, o, por lo menos, el amor, la complicidad y las caricias.
La mayoría de los jóvenes aspiran a encontrar la felicidad a través del amor, pero se encuentran, con no poca frecuencia, con relaciones decepcionantes. Con la llegada del 14 de febrero, día de San Valentín, y después de convertir sus anteriores campañas en un éxito viral, la iniciativasoyamante.orgacaba de lanzar su cuarta propuesta:Si estás enamorado, ¡no te cases!
Tener la valentía y la naturalidad necesarias para decir que no sabemos algo, es una muestra de autenticidad.
Leo un simpático relato sobre un docente que cierto día se atrevió a responder con un “no lo sé” a un alumno. Proviene de un libro escrito por el profesor de economía Steven Levitt y el periodista Stephen Dubner, y que lleva por título Piensa como un freak.
El escenario es una clase en la que se propone a los alumnos la siguiente narración: “Una niña llamada Mary va a la playa con su madre y su hermano. Viajan en un coche rojo. En la playa nadan, comen un helado, juegan en la arena y almuerzan unos sándwiches”. Y estas son las preguntas que se plantean al hilo de esta narración: 1) ¿De qué color era el coche? 2) ¿Comieron pescado con patatas para almorzar? 3) ¿Escucharon música en el coche? 4) ¿Tomaron limonada en el almuerzo?
Fritz Vincken era solo un niño cuando su país aterrorizaba al mundo. Él ni siquiera conocía a ese tal Hitler del que hablaba su padre antes de partir al frente para no volver. Fritz vivía con su madre en medio del bosque.
La mujer había reservado los mejores víveres para la cena de aquella Navidad de 1944. A punto de empezar a dar cuenta del estofado, unos golpes sobresaltaron a madre e hijo. Alguien llamaba tímidamente a la puerta de los Vincken.
−¿Americanos? −preguntó su madre a los dos chicos exhaustos y al borde de la hipotermia que estaban en el umbral.
Hasta Fritz sabía que en la Alemania nazi ayudar al enemigo se pagaba con la propia vida. Pero negarles el paso supondría la muerte para Ralp Blak y Jim Herby, que así se llamaban, “y también tenían madre, hijos, esposa… Ojalá alguien se hubiera apiadado de papá”, le dijo su madre mientras ayudaba a los jóvenes soldados a calentarse y les servía un plato de comida.
Cuentan que este testamento, escrito con cuidada caligrafía y encerrado en sobre blanco, se encontró junto al cadáver de un buen hombre que acababa de quitarse la vida:
“Señor Juez:
Tuve la desgracia de casarme con una viuda; ésta tenía una hija; de saberlo, nunca me habría casado.
Mi padre, para mayor desgracia, era viudo; se enamoró y se casó con la hija de mi mujer, de manera que mi esposa era suegra de mi padre; mi hijastra se convirtió en mi madre... y mi padre al mismo tiempo era mi yerno.
Al poco tiempo, mi madrastra trajo al mundo un varón, que era mi hermano, pero era nieto de mi mujer, de manera que yo era abuelo de mi hermano.
Es frecuente que los jóvenes se vayan a vivir juntos sin pasar por el altar, un fenómeno que afecta también a las personas bautizadas. Sin embargo, en muchos de ellos pervive el deseo de encontrar un amor para toda la vida y formar una familia estable. Este artículo recoge tres historias -muy distintas entre sí- de parejas que se casaron después de un tiempo de convivencia en común. Los seis protagonistas hablan de un antes y un después de la boda. ¿Qué cambia?
Envuelto en papel de regalo y con una nota que ponía mi nombre, al abrir el paquete que venía de España me encontré con el libro Andanzas del impresor Zollinger, de Pablo d’Ors.
Es, sencillamente, precioso. Estar enfrascada en la lectura de Las crónicas de Narnia, no poder soltar de las manos la Historia del rey transparente, viajar al espacio con los sueños rotos del Diario de Praga de Petr Ginz… los libros se escancian en la vida como el mejor vino. Y uno de los recuerdos más bonitos de mi infancia es una casa llena de libros.
Ser librero, según José Saramago, es estar enamorado de por vida. Y alguien que disfruta leyendo también anda un poco así. Los libros, como dijo una vez Paul Auster, nos permiten dialogar con personas que de otro modo no conoceríamos nunca. Nos abren horizontes y nos permiten romper el espejo, como expresó con fuerza Harold Pinter.
En uno de los últimos viajes largos en coche, mi compañero se ocupaba de la música:
-Ahora voy a poner una cinta muy especial, me dijo.
-¿Y eso?
Empezamos a escucharla; era un popurrí de canciones tomadas de los más variados géneros musicales. Por mi parte, para compartirla, trataba de encontrar un ‘algo’ que hiciera especial aquel conjunto de canciones. No lo conseguí. Le pregunté, y entonces entendí:
- Cada canción tiene relación con un momento de mi vida con Begoña. La primera es la música del concierto en el que nos conocimos. La segunda es la que sonaba en el bar la primera ocasión en la que salimos. La otra...
Víctor Frankl, famoso psiquiatra judío, pasó unos años en un campo de concentración nazi. Las condiciones de vida de los presos eran durísimas; el trato deshumanizado al que estaban sometidos les llevaba a perder las ganas por seguir viviendo. Cuenta un hecho:
“Recuerdo que un día un capataz me dio en secreto un trozo de pan que debió haber guardado de su propia ración del desayuno. Pero me dio algo más, un ‘algo’ humano que hizo que se me saltaran las lágrimas: la palabra y la mirada con que aquel hombre acompañó el regalo”[1]
La verdadera mirada humana es una mirada desde dentro, que se dirige al adentro de lo que mira. Se contrapone a ésta la mirada superficial. Recuerdo un viaje con adolescentes a un bonito pueblo francés, San Juan de Luz.
Pasados dos minutos, aquellos jóvenes turistas ya habían visto todo lo que –a su juicio- había que ver: era suficiente un rápido vistazo para dar por conocido un pueblo tan pequeño; y el mar... era el mismo mar de siempre: eso ya lo tenían visto. La mayor parte de ellos pasaron el resto del día en un enorme supermercado –Carrefour-. Y es que... la mirada superficial es muy rápida, no se detiene, no sabe contemplar. La mirada superficial mide por la superficie: si es muy grande tardará mucho en verlo; si es pequeño, tardará poco.
Marianela –Nela le llaman todos en el pueblo- es el nombre de la pequeña niña, feúcha y escuálida, que da nombre a una de las novelas de Pérez Galdós. Ella dedica su tiempo a acompañar a Pablo, un chaval de su edad que es ciego.
El trato continuado les lleva a conocerse, en un aprecio recíproco que crece día a día: mientras ella le va contando cómo es el mundo, él capta el profundo ser de su valiosa cicerone.
En un momento determinado, surge la posibilidad de realizar una intervención quirúrgica a Pablo. Cuando las expectativas de alcanzar la vista son próximas, surge esta conversación:
“-Sí; que te quiero mucho, muchísimo –dijo la Nela, acercando su rostro al de su amigo-. Pero no te afanes por verme. Quizá no sea yo tan guapa como tú crees.
"Éste es el mejor día que he visto para la Marcha por la Vida, en más de un sentido. Me siento profundamente honrado de estar hoy ante vosotros. Me siento profundamente honrado de ser el primer vicepresidente de los Estados Unidos que ha tenido el privilegio de asistir a este evento histórico": con estas palabras inició Mike Pence su alocución ante la 44ª Marcha por la Vida celebrada este viernes en Washington.
Cayó del lado del suizo, pero el partido fue tan bello, vibrante y disputado que el trofeo pudo caer a cualquier lado de la red. La final del Abierto de Australia que ayer disputaron Roger Federer y Rafa Nadal en el Rod Laver Arena fue un monumento al tenis, una obra de arte en cinco set labrada, tanto a tanto, por los dos jugadores más talentosos de lo que va de siglo, dos genios que a fuerza de clase y coraje han convertido sus duelos en míticos, a la altura de un Alí-Foreman o de cualquier otra rivalidad deportiva proverbial.
Una madre de familia pide a sus amigas prendas de abrigo para los refugiados de Lesbos y su petición se hace viral. «No lo reenviéis», pidió, pero al final llenó de cajas su casa y la parroquia, y logró enviar tres trailers.
Refugiados pasando penalidades bajo un frío de muerte en Grecia, «y nosotros tan calentitos», pensó Rosa Aguilar, una madre de familia, con cuatro hijos, y orientadora familiar de Madrid. Era un viernes a las 8 de la mañana, las televisiones llenaban esos días sus informativos con imágenes de refugiados en Grecia pasando penalidades bajo la nieve, y entonces Rosa se decidió: escribiría un whatsapp a sus amigas pidiendo ropa de esquí y de abrigo para enviar a los refugiados de Gracias a través de una ONG que conocía por su amiga Maite Guerra, de Barcelona, que a su vez tomó conciciencia de la situación por su hija que trabaja en Grecia.
Melbourne, como cualquier otro rincón del planeta, vibra con Roger Federer, el tenista interminable, puede que lo mejor que se haya visto jamás en el deporte. Camino de las 36 castañas, al genio suizo se le aplaude porque ha regresado en la competición a lo grande, clasificado para las semifinales del Abierto de Australia después de unos días estupendos de tenis. Hay pocos jugadores que transmitan tanto en una pista, y a Federer siempre da gusto verle, un talento inagotable para detener el tiempo.
Por mucho que la edad le recuerde que está más cerca del desenlace, el helvético sigue exhibiendo una raqueta de seda. En cuartos, con una Rod Laver afónica de tanto griterío, desinfló el globo de Mischa Zverev (6-1, 7-5 y 6-2) y asume el reto de Stan Wawrinka (7-6, 64 y 6-3), que durante muchísimos años, antes de que estallara, fue el otro suizo. Bueno, en realidad puede que lo sea toda la vida.
La acción del profesor que desafió a las llamas en el autobús conmueve a Hungría. Relato de la cónsul en Milán La mujer del profesor, que también sobrevivió, «vio morir a su hija; al hijo ni siquiera pudieron verlo porque quedó carbonizado».
«Salvó a varios estudiantes entrando y saliendo del autobús en llamas, pero no logró rescatar a sus dos hijos, Laura y Balazs, que murieron carbonizados». Este es el dramático testimonio de la cónsul general de Hungría en Milán, Judith Timaffy, en referencia al heroico profesor de educación física Gyorgy Vigh, de 50 años, una historia que ha conmocionado en Italia y en Hungría, donde, según la cónsul, se está viviendo «una tragedia nacional». Murieron 16 jóvenes cuando el autocar en el que viajaban chocó contra un pilar de cemento en la autopista A-4, cerca de Verona, poco antes de las doce de la noche del viernes.
Cuenta una vieja leyenda griega que los habitantes de Frigia (en la actual Anatolia, Turquía) necesitaban elegir rey. Según su costumbre, consultaron al oráculo, que les respondió asegurando que el nuevo rey vendría por la Puerta del Este acompañado de un cuervo que se posaría en su carro, y que debían escoger a ese hombre como rey.
Ese hombre fue Gordias, un labrador que tenía por toda riqueza una carreta con sus bueyes. Cuando le proclamaron rey fundó la ciudad de Gordio y, en señal de agradecimiento, ofreció su carro al templo de Zeus, atando la lanza y el yugo con un nudo cuyos cabos se escondían en el interior del propio nudo. Tan complicado resultó el nudo, al decir de la leyenda, que nunca nadie lo pudo soltar, y se aseguraba que quien lo consiguiese desatar se haría dueño de toda Asia.
Un misterioso Aston Martin DB4 sale a subasta el 18 de enero por un precio de por 400.000 euros. Su principal baza para alcanzar dicha cifra es encontrarse en un estado bastante lamentable tras haber permanecido abandonado en un bosque durante 45 años.
El clima de New Hampshire (Estado Unidos) ha sido benévolo con este Aston Martin DB4 que desde principios de la década de 1970 ha estado aparcado en un bosque junto a la casa de su último propietario.
El óxido y el musgo no han logrado cebarse con uno de los modelos de coche más deseados, famoso también porque lo condujo el guaperas Sean Connery o detective James Bond en la película Goldfinger. Este vehículopresentado en 1958 en el London Motor Show y sólo se vendieron 1.204 unidades hasta 1963. De modo que son habas contadas los que quedan en el mercado.
La carretera principal que va de Baltimore a Nueva York al llegar al kilómetro 12 se cruza con una importante autopista. Se trata de un cruce muy peligroso, y en muchas ocasiones se ha hablado de construir un paso subterráneo para evitar accidentes, aunque todavía no se ha hecho nada.
Un sábado por la noche, el doctor Eckersall regresaba a su casa después de asistir a una sala de fiestas. Al llegar al cruce redujo la velocidad y se sorprendió al ver a una deliciosa jovencita, vestida con un traje largo defiesta y haciendo auto-stop. Frenó de golpe y le hizo una señal para que subiera a la parte trasera de su descapotable.
Michael Miley, baterista de los "Rival Sons" descubrió a Dios gracias a un amigo guitarrista. Desde entonces busca ser mejor padre, mejor esposo, mejor amigo y por supuesto, tocar la batería siempre con la mirada puesta en el Cielo.
La autora ha colaborado con Javier Echevarría en los últimos seis años, y recoge sus impresiones desde esa particular cercanía.
He trabajado muy cerca del Prelado durante estos últimos seis años. Doy gracias al Cielo por la posibilidad de aprender tan directamente de una persona que se había contagiado de la santidad de san Josemaría y el beato Álvaro, y que −además de ser el prelado del Opus Dei−, era realmente padre.
Era una persona esencialmente joven, con todas las características que uno espera que tenga una persona de esa edad: sentido positivo, visión grande, capacidad de soñar y de ver todo como posible.
El deporte es una de las muchas cosas que nos enseña. Con frío o con calor, con ganas o sin ellas, en un sitio o en otro... , pero siempre con una meta que alcanzar. En la vida, todo es así.
La primera vez que fui a Londres, a principios de los 60, la lucha contra la contaminación ya había comenzado, pero el día en que la niebla espesa y los humos de las calefacciones formaban un smog espeso, el alistamiento de los colores llamativos de los autobuses, o de las cabinas de teléfono, te recordaba que la vida no era gris.
Además, la cabina se convirtió en un símbolo de la ciudad, y de la misma manera que en Ámsterdam, hasta que no veías pasar a una señora mayor pedaleando en la bicicleta sobre un pequeño puente de cualquiera de los ramales del Amstel, no certificabas que estabas en Holanda, las cabinas de Londres eran actas notariales que certificaban dónde te encontrabas, con tanto valor como el Big Ben.
Mi marido y yo nos hemos encontrado estos meses sin nada de trabajo y pasando apuros económicos. Una mañana me encontré con mucha angustia, sobre todo por el estado anímico de mi marido, al verse con cuarenta y tantos años, sin trabajo y con una familia a su cargo que mantener.
Hablé por teléfono con una amiga que recién he conocido que es del Opus Dei.
«Apenas estuvo en la cartelera, recibió pobres críticas y fue rápidamente retirada por su productora, pero no hubo otra cinta tan hermosa como aquella»
Arrancaba la primavera romana de 1944, con la ciudad todavía ocupada por los nazis, cuando se presentó en el rodaje un monseñor de 47 años. Porte distinguido, caminar dubitativo, distintivas orejas de soplillo. La variopinta troupe lo tomó por un extra más, algo nada raro en una película religiosa que llegó a contar con dos mil figurantes (todos innecesarios, por cierto). Pero el director, de 42 años, un vitalista listo como el aire, supo al instante que aquel era un cura de verdad, y para más señas, el mismísimo supervisor de su película, sufragada por Orbis, la productora del Centro Católico Cinematográfico. Así que salió al quite con saludo reverencial y la mejor de sus sonrisas magnéticas.
Los milagros existen. Si no, ¿cómo es posible explicar lo que ha sucedido en Indonesia? La historia que nos ocupa la protagoniza un padre y sus dos hijos pequeños. El hombre se ha convertido en todo un héroe al salvar a sus retoños de una muerte segura con una espectacular voltereta.
La cronología de los hechos, que han tenido lugar en Jambi Sur, en Indonesia, es la siguiente. Las imágenes muestran a los niños en la calle, delante de un taller mecánico, mientras el padre, que les da la espalda, arregla una moto.
Meyalli es una escuela de niñas con 25 años de vida en el corazón del Valle de Chalco. En estas dos décadas y medias, de sus aulas han salido mujeres universitarias y emprendedoras listas para movilizar socialmente uno de los enclaves más pobres de México.
Mi alumno diría −como dice de su cumpleaños− que se trata solo de una excusa para salir hasta la madrugada sin que te abronquen.
Un alumno que acaba de alcanzar la mayoría de edad escribe contra la celebración de su propio cumpleaños. Según él, solo su madre debería ser felicitada en tal fecha, porque fue «la que mejor estuvo aquel 18 de diciembre de 1998».
Es un chaval que siempre me hace pensar. Querría decirle que tiene razón, pero que él fue una alegría entonces, lo sigue siendo ahora y para más gente cada día que pasa. Consiguió nacer, algo que por desgracia resulta cada vez más difícil. Y por todo eso, hay que festejarlo. Si aplicamos su lógica, también la fiesta de Nochevieja carece de sentido. Mi alumno diría −como dice de su cumpleaños− que se trata solo de una excusa para salir hasta la madrugada sin que te abronquen.