Nuestra labor como padres se resume en preparar a nuestros hijos para superar obstáculos y acompañar su crecimiento
Han corrido por Twitter y por los medios de comunicación de medio mundo las imágenes del cantante británico Rod Stewart
deshecho en lágrimas de alegría tras la victoria de su equipo, el
Celtic de Glasgow, ante el poderoso Barcelona. Ocurrió en el partido de
vuelta de la Liga de Campeones: el equipo local, mucho más débil que el
rival, se impuso por dos goles a uno. Al final del partido, como no
podía ser menos, el estadio estalló de alegría, y las cámaras recogieron
la imagen del rockero agarrado a su pañuelo llorando al ver a su equipo
superarse a sí mismo y conseguir una victoria histórica.
Las
lágrimas de Rod Stewart nos ha recordado la emoción que siente todo
padre, toda madre, que ve que sus hijos van consiguiendo objetivos:
comienzan a caminar, dicen sus primeras palabras, meten una canasta,
aprueban un examen, consiguen un trabajo… Nuestra labor como padres se
resume en prepararlos para superar obstáculos y acompañar su
crecimiento. Por lo general, tendremos que verlos desde la grada o desde
el palco, no podremos bajar al terreno de juego para tirar por ellos la
falta o sustituirlos en la barrera. Pero, cuando cumplan un objetivo,
grande o pequeño, no podremos menos que sentir una emoción que solo
pueden sentir los padres y que se parece al llanto de Rod Stewart.
































